Neofascismo-antisemitismo-terrorismo
Por Gil Sinay
Han surgido en nuestro país en el último tiempo grupos que se califican de neonazistas, lo que ha provocado la reacción de quienes están dispuestos a combatirlos y está ocasionando una situación peligrosa para la convivencia pacífica de nuestra sociedad.
El neonazismo es una manifestación del renacimiento del antisemitismo que se ha expresado en diversas naciones.
En nuestro país, el antisemitismo ha sido siempre una planta exótica, incompatible con el sentimiento de la chilenidad y, cuando ha aparecido en nuestro medio, sólo se ha debido a influencias extrañas. Es el caso de la formación del Partido Nacional Socialista de González Von Marés surgido bajo la influencia del nazismo alemán y que se manifestó en forma ostensible contra la inmigración judía durante la Segunda Guerra Mundial.
Otra manifestación de antisemitismo, sin lugar a dudas, se ha debido a la influencia de los terroristas árabes que han llegado hasta a realizar actos de violencia contra instituciones judías.
Se ha hecho urgente la necesidad de dictar una ley que persiga y sancione la discriminación por motivos raciales; sin embargo, creemos que sería más efectivo que la ciudadanía adoptara una posición más activa en contra de la discriminación racial, principalmente en colegios y universidades, donde los educadores deberían realizar una campaña en contra de estas prácticas.
Estudios de opinión para medir la relación entre el grado de antisemitismo y el nivel educativo ha demostrado que a un mayor grado de educación disminuye el antisemitismo, y por ello insistimos en que una manera efectiva de combatir la discriminación no sólo debe reducirse a medidas legislativas y policiales sino que debe basarse principalmente en campañas educativas y de esclarecimiento a la opinión pública.
Es necesario demostrar en forma irredargüible la irracionalidad del antisemitismo que pretende basarse en la existencia de una amenaza judía, lo que no es más que una afirmación falsa e imaginaria. Una prueba de estairracionalidad es el caso de Japón donde ha habido manifestaciones antisemitas y sin embargo en ese país nunca ha habido comunidades judías.
Asimismo, debe explicarse la irracionalidad de las acusaciones que se esgrimen contra los judíos y que resultan contradictorias y que alimentan el antisemitismo.
Se dice que los judíos son:
– Exhibicionistas, pero también se los acusa de herméticos o secretistas.
– Que no se asimilan, pero otros dicen que sí lo hacen muy fácilmente.
– Que son muy religiosos, y hay quienes afirman que son materialistas y una amenaza para la religión.
– Que son incultos o, al contrario, que dominan los diversos campos de la cultura y de la ciencia.
– Que evitan el trabajo manual y, por otro lado, que son obsesivamente trabajadores.
– Que son miserables y, su opuesto, que son dilapidadores y ostentosos.
– Que son comunistas y otros, por el contrario, afirman que son capitalistas.
En todas estas manifestaciones, el lenguaje del antisemitismo es un diccionario de inconsistencias y de expresiones ilógicas.
La historia enseña que los países que han adoptado medidas antisemitas han sufrido las consecuencias de esta política que, en algunos casos, ha sido verdaderamente suicida.
El antisemitismo en la España de los reyes católicos, que decretaron la expulsión de los judíos y la subsiguiente caza, por la inquisición, de los nuevos cristianos o judíos convertidos, trajo como consecuencia el haberse privado de una clase dirigente que benefició a otros países como Holanda, donde la influencia de los refugiados judíos que se radicaron en Amsterdam y Rotterdam ocasionó un desarrollo acelerado de sus sectores financieros.
En nuestros días, el antisemitismo ha sido la ideología esencial del mundo árabe, que ha proclamado abiertamente la destrucción de Israel y el exterminio de sus habitantes. Y en esta campaña de destrucción, los árabes se han embarcado en cinco guerras, en varias intifadas y han gastado trillones de dólares en su propósito de destruir a Israel, lo que los ha conducido sólo al fracaso en la modernización y progreso de esas naciones.
El terrorismo árabe se ha hecho presente en nuestro continente con los ataques a la embajada de Israel y contra la sede de la AMIA en Buenos Aires, Argentina, hechos que significaron un trágico saldo de centenares de muertes y decenas de heridos. Estas acciones sólo demuestran que el terrorismo árabe no es exactamente un medio para obtener fines políticos sino que se ha convertido en fuente de expresión del antisemitismo.
La autoría de dichos crímenes se atribuye a los grupos islámicos integristas pro-iraníes que encuentran su mayor expresión en los discursos del demencial presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, que proclama abiertamente la destrucción de Israel y la negación del Holocausto.
Los grupos terroristas árabes más conocidos son:
• Hezbolá o Partido de Dios, organización libanesa que predica la guerra contra Israel, al que califica de "pequeño satán" y cuyo objetivo es el exterminio del Estado Judío.
Irán le proporciona gran parte de los fondos así como también el apoyo en armas.
• La Jihad Islámica, cuyas aspiraciones son la creación de un Estado palestino según las leyes del Islam y una lucha sin cuartel contra el Estado de Israel. Sus activistas son
extremistas religiosos que proporcionan la mayor cantidad de suicidas, porque atribuyen a la muerte una importancia mayor que a la vida.
• Hamas, movimiento de resistencia islámica que combina su visión religiosa con los ideales nacionalistas palestinos.
El terrorismo árabe manifiesta su rechazo implacable a los acuerdos de paz entre Israel y la OLP a través de acciones violentas.
En el momento en que en ciertos países de Occidente hay brotes de antisemitismo y al mismo tiempo el conflicto con los palestinos no ha cesado, es reconfortante observar
ciertas actitudes que llaman a detener el odio ante estas manifestaciones.
El Papa Benedicto XVI, reunido con el principal Rabino de Roma Ricardo Di Segni en el Vaticano, expresó su dolor y preocupación por los nuevos brotes de antisemitismo y
dijo que judíos y cristianos tienen la responsabilidad de cooperar para alentar la justicia, el amor y la libertad, y que debemos combatir el odio, la discriminación, las injusticias
y la violencia.
Es pues urgente que en nuestro país se adopten medidas que contrarresten la acción nefasta de los grupos neonazis.
(LA PALABRA ISRAELITA, 30 junio 2006)
Han surgido en nuestro país en el último tiempo grupos que se califican de neonazistas, lo que ha provocado la reacción de quienes están dispuestos a combatirlos y está ocasionando una situación peligrosa para la convivencia pacífica de nuestra sociedad.
El neonazismo es una manifestación del renacimiento del antisemitismo que se ha expresado en diversas naciones.
En nuestro país, el antisemitismo ha sido siempre una planta exótica, incompatible con el sentimiento de la chilenidad y, cuando ha aparecido en nuestro medio, sólo se ha debido a influencias extrañas. Es el caso de la formación del Partido Nacional Socialista de González Von Marés surgido bajo la influencia del nazismo alemán y que se manifestó en forma ostensible contra la inmigración judía durante la Segunda Guerra Mundial.
Otra manifestación de antisemitismo, sin lugar a dudas, se ha debido a la influencia de los terroristas árabes que han llegado hasta a realizar actos de violencia contra instituciones judías.
Se ha hecho urgente la necesidad de dictar una ley que persiga y sancione la discriminación por motivos raciales; sin embargo, creemos que sería más efectivo que la ciudadanía adoptara una posición más activa en contra de la discriminación racial, principalmente en colegios y universidades, donde los educadores deberían realizar una campaña en contra de estas prácticas.
Estudios de opinión para medir la relación entre el grado de antisemitismo y el nivel educativo ha demostrado que a un mayor grado de educación disminuye el antisemitismo, y por ello insistimos en que una manera efectiva de combatir la discriminación no sólo debe reducirse a medidas legislativas y policiales sino que debe basarse principalmente en campañas educativas y de esclarecimiento a la opinión pública.
Es necesario demostrar en forma irredargüible la irracionalidad del antisemitismo que pretende basarse en la existencia de una amenaza judía, lo que no es más que una afirmación falsa e imaginaria. Una prueba de estairracionalidad es el caso de Japón donde ha habido manifestaciones antisemitas y sin embargo en ese país nunca ha habido comunidades judías.
Asimismo, debe explicarse la irracionalidad de las acusaciones que se esgrimen contra los judíos y que resultan contradictorias y que alimentan el antisemitismo.
Se dice que los judíos son:
– Exhibicionistas, pero también se los acusa de herméticos o secretistas.
– Que no se asimilan, pero otros dicen que sí lo hacen muy fácilmente.
– Que son muy religiosos, y hay quienes afirman que son materialistas y una amenaza para la religión.
– Que son incultos o, al contrario, que dominan los diversos campos de la cultura y de la ciencia.
– Que evitan el trabajo manual y, por otro lado, que son obsesivamente trabajadores.
– Que son miserables y, su opuesto, que son dilapidadores y ostentosos.
– Que son comunistas y otros, por el contrario, afirman que son capitalistas.
En todas estas manifestaciones, el lenguaje del antisemitismo es un diccionario de inconsistencias y de expresiones ilógicas.
La historia enseña que los países que han adoptado medidas antisemitas han sufrido las consecuencias de esta política que, en algunos casos, ha sido verdaderamente suicida.
El antisemitismo en la España de los reyes católicos, que decretaron la expulsión de los judíos y la subsiguiente caza, por la inquisición, de los nuevos cristianos o judíos convertidos, trajo como consecuencia el haberse privado de una clase dirigente que benefició a otros países como Holanda, donde la influencia de los refugiados judíos que se radicaron en Amsterdam y Rotterdam ocasionó un desarrollo acelerado de sus sectores financieros.
En nuestros días, el antisemitismo ha sido la ideología esencial del mundo árabe, que ha proclamado abiertamente la destrucción de Israel y el exterminio de sus habitantes. Y en esta campaña de destrucción, los árabes se han embarcado en cinco guerras, en varias intifadas y han gastado trillones de dólares en su propósito de destruir a Israel, lo que los ha conducido sólo al fracaso en la modernización y progreso de esas naciones.
El terrorismo árabe se ha hecho presente en nuestro continente con los ataques a la embajada de Israel y contra la sede de la AMIA en Buenos Aires, Argentina, hechos que significaron un trágico saldo de centenares de muertes y decenas de heridos. Estas acciones sólo demuestran que el terrorismo árabe no es exactamente un medio para obtener fines políticos sino que se ha convertido en fuente de expresión del antisemitismo.
La autoría de dichos crímenes se atribuye a los grupos islámicos integristas pro-iraníes que encuentran su mayor expresión en los discursos del demencial presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, que proclama abiertamente la destrucción de Israel y la negación del Holocausto.
Los grupos terroristas árabes más conocidos son:
• Hezbolá o Partido de Dios, organización libanesa que predica la guerra contra Israel, al que califica de "pequeño satán" y cuyo objetivo es el exterminio del Estado Judío.
Irán le proporciona gran parte de los fondos así como también el apoyo en armas.
• La Jihad Islámica, cuyas aspiraciones son la creación de un Estado palestino según las leyes del Islam y una lucha sin cuartel contra el Estado de Israel. Sus activistas son
extremistas religiosos que proporcionan la mayor cantidad de suicidas, porque atribuyen a la muerte una importancia mayor que a la vida.
• Hamas, movimiento de resistencia islámica que combina su visión religiosa con los ideales nacionalistas palestinos.
El terrorismo árabe manifiesta su rechazo implacable a los acuerdos de paz entre Israel y la OLP a través de acciones violentas.
En el momento en que en ciertos países de Occidente hay brotes de antisemitismo y al mismo tiempo el conflicto con los palestinos no ha cesado, es reconfortante observar
ciertas actitudes que llaman a detener el odio ante estas manifestaciones.
El Papa Benedicto XVI, reunido con el principal Rabino de Roma Ricardo Di Segni en el Vaticano, expresó su dolor y preocupación por los nuevos brotes de antisemitismo y
dijo que judíos y cristianos tienen la responsabilidad de cooperar para alentar la justicia, el amor y la libertad, y que debemos combatir el odio, la discriminación, las injusticias
y la violencia.
Es pues urgente que en nuestro país se adopten medidas que contrarresten la acción nefasta de los grupos neonazis.
(LA PALABRA ISRAELITA, 30 junio 2006)

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