EL PAPA , EL ISLAM Y EL MUNDO JUDIO
por Samuel Hadas *
Ha llamado poderosamente la atención en todo el mundo, también en el mundo judío, el hecho de que el Papa Benedicto XVI haya considerado necesario citar en su discurso en la Universidad de Ratisbona, el 12 de septiembre último, una frase del diálogo entre el Emperador bizantino Manuel II Paleólogo y un creyente persa, que ha tenido un inusitada repercusión, sobre todo en el Islam.
Ha llamado poderosamente la atención en todo el mundo, también en el mundo judío, el hecho de que el Papa Benedicto XVI haya considerado necesario citar en su discurso en la Universidad de Ratisbona, el 12 de septiembre último, una frase del diálogo entre el Emperador bizantino Manuel II Paleólogo y un creyente persa, que ha tenido un inusitada repercusión, sobre todo en el Islam.
Para calmar la ira desencadenada en el mundo islámico por una cita removida de su contexto, el Papa insistió posteriormente que el contenido de discurso era el contrario de la cita del emperador. La crítica de Benedicto XVI ha creado una tensión entre el Cristianismo y el Islam sin precedentes en mucho tiempo. El Papa no pretendía otra cosa que proponer un examen de conciencia en las religiones, empezando por la suya, manifestando que difundir la fe con la violencia es irracional, condenando un fundamentalismo que muchos, entre ellos no pocos musulmanes, consideran que ha secuestrado el Islam, así como su convicción que la religión no debe ser usada para justificar violencia alguna.
Las palabras del Papa en la Universidad de Ratisbona, pese a que en su esencia expresaba que ninguna religión puede admitir la violencia, no solo han ha tenido el efecto de herir sensibilidades en el mundo islámico, sino que han proporcionado a aquellos sectores fundamentalistas en el mundo islámico, especialistas en el arte de la manipulación de las sensibilidades religiosas, una nueva oportunidad para sus estrategias de movilización destinada a nutrir el choque de civilizaciones que intentan desencadenar.”Quería explicar que la religión no va unida a la violencia sino a la razón¨, explicó el Papa. Si se lee atentamente las palabras de Benedicto XVI, puede llegarse a la conclusión que la verdadera crítica del Papa está dirigida a Occidente, según explica el sacerdote jesuita egipcio Samir Khalil Samir, catedrático de la Universidad de San José en Beirut. Las reacciones a unas reflexiones en contra de la difusión de la fe mediante la violencia han demostrado que, aparentemente, las voces fundamentalistas más intransigentes son dominantes en el mundo islámico. Ha quedado demostrado nuevamente cuán fácil es sacar una frase de su contexto y manipularla, y cuán difícil es demostrar que una malintencionada interpretación es producto de la mala fe. A cuenta de la difusión de medias verdades y de las consiguientes interpretaciones interesadas y sesgadas, ha sido posible crear una peligrosa turbulencia que por más que se intente aclarar, dejará peligrosas secuelas.
Las palabras del Papa suscitaron, como era de esperar, una viva polémica, aunque no precisamente la que el Papa hubiera deseado. En el mundo islámico no pocas de las reacciones, aunque críticas, han sido moderadas. Pero las voces más radicales han sido las que predominaron. No faltaron incluso aquellos que llamaron a la guerra santa contra los infieles, intentando utilizar las palabras de Benedicto XVI simplemente como un pretexto para ¨inflamar un odio largamente incubado¨, como editorializa el cotidiano de la Iglesia católica de Italia, Avvenire. Los ministros de asuntos exteriores de los 59 países que integran la Organización de la Conferencia Islámica urgieron a la Santa Sede a retractarse.
Para el lider supremo iraní, el ayatola Ali Jamenei, las palabras del Papa son el ¨último eslabón de una cruzada norteamericana-israelí contra el Islam, que trata de generar crisis entre las religiones para alcanzar sus objetivos diabólicos¨, mientras que la globalizada red terrorista Al Qaida prometía que ¨su guerra santa contra los devotos de la cruz continuará hasta que el Islam se apodere del mundo¨. Un prominente clérigo musulmán palestino, el jeque Abu Saqer, llamó al papa ¨títere del cruzado George W. Bush¨, criticando el encuentro del Benedicto XVI en su residencia de Castelgandolfo con los embajadores de los países musulmanes ante la Santa Sede y líderes musulmanes italianos. Este encuentro, que de acuerdo a las palabras del Papa, buscaba ¨consolidar los lazos de amistad y de solidaridad entre la Santa Sede y las comunidades musulmanas del mundo¨, según el jeque, parte de una ¨conspiración Cruzada¨ para ¨subyugar la religión islámica e imponer a sus fieles la concepción de mundo cristiano-sionista¨.
¿Reflejan las palabras de Benedicto XVI una nueva línea de la Santa Sede hacia el Islam? Algunos vaticanistas consideran que Benedicto XVI ha adoptado una línea más dura hacia el Islam que la de su predecesor, Juan Pablo II. En el mundo occidental la opinión pública esta dividida acerca de la perspicacia de su discurso. Para el teólogo brasileño Leonardo Boff, el Papa debe reconocer que su discurso en Alemania fué un error y que debe pedir perdón por las incomprensiones provocadas por sus palabras, aunque hayan sido involuntariamente. Según el sociólogo holandés, residente en Egipto, Cornelis Hulsman, el Papa cometió errores, al no contextualizar su cita históricamente, en los últimos años del imperio bizantino, amenazado por los otomanos, preguntan muchos de sus fieles. No pocos son los católicos que consideran que la virulenta erupción demuestra que algunos elementos en el Islam responden con la violencia antes que con la razón. ¨Las violentas reacciones en muchas partes del mundo islámico justifican precisamente uno de los mayores temores del Papa¨, según el Cardenal George Pell. Pero, según el periodista italiano Piero Ostellino, pocos han sido en el mundo judeo-cristiano y en la sociedad democrática-liberal, los que han alzado sus voces en defensa del Papa, al que, lamentablemente, agrega, algunos reprochan haber tratado ¨imprudentemente¨ el problema. El padre Agustín Arteche, Provincial de los Misioneros de Africa, después de señalar que ¨el mundo musulmán se ha radicalizado mucho y ha exacerbado sus sentimientos contra Occidente que en muchos casos se confunde con el cristianismo¨ se pregunta si más bien el Papa no estaría haciendo al mundo un gran favor diciendo que quién atenta en contra de la razón actúa también en contra de la esencia de Dios¨.
Uno de los más influyentes comentaristas del New York Times, Thomas Friedmann en artículo dedicado al Papa y al Islam se pregunta cómo es posible que en su día más sagrado musulmanes vuelen por los aires a otros musulmanes -¡en mezquitas!- sin que se escuchen protestas en el mundo musulmán. ¿Síndrome de hipersensibilidad religiosa? Quienes han utilizado las palabras del Papa, de la misma manera con que intentan instrumentalizar políticamente cualquier referencia desacertada proveniente del Occidente, para enrarecer la atmósfera y promover la discordia, han logrado intimidar a los sectores más moderados y racionales que no se atreven a discrepar. ¿O bien se trata, como sugiere un periodista español, de un cálculo cínico o indiferente que compra seguridad del fanático a cambio de manos libres para atacar a Occidente? Según el filósofo francés Rémi Brague, muchos líderes islámicos deberían pedir disculpas por haber instrumentalizado el sentimiento religioso de sus fieles para hacerse de legitimidad. ¨Un hombre de Dios asegura que, en nombre de Dios no se puede matar. Y tiene que pedir perdón¨, escribe la periodista española Pilar Rahola.
En el mundo judío las reacciones han sido generalmente de condena a las reacciones de los islamistas radicales a las palabras del Papa, aunque no faltaron los que hubieran preferido que no recurra a la sonada cita medieval. El Gran Rabino Sefaradí de Israel, Shlomo Amar, en carta dirigida al clérigo musulmán Yuauf Kardawi expresó su ¨dolor¨ por los comentarios del Papa. Un analista israelí hizo un llamado a los¨ hombres de espíritu y cultura que propugan la democracia y los derechos humanos y quieren la vida¨, a adherirse a las palabras del Papa y hacer frente a la realidad que emerge ante nuestros ojos¨. El profesor Moshe Sharón, experto en Islam de la Universidad Hebrea de Jerusalén, considera que el Papa se ¨está metiendo en serios problemas o que pone en problemas al mundo cristiano en general. No porque haya dichos cosas no ciertas, sino porque estamos en una época en la que el Islam extremista y fanático que controla a las masas, aprovecha toda ocasión para para actuar en forma violenta contra el mundo cultural de Occidente¨. El analista Anshel Pfeffer, del Jerusalem Post, considera que el Papa está convencido que la propagación del Islam en Europa es una seria amenaza, y que un catolicismo más vigoroso es el único arma que conoce para enfrentarlo. El columnista Bradley Burston del Haaretz, considera que el Papa ¨nos hizo un favor¨, al denunciar la violencia en nombre de la religión, mientras que Yisrael Rosen escribe en el Yediot Aharonot que ¨judíos y cristianos deben aunar fuerzas para combatir al enemigo común (...) pese a las calamidades que sufrimos a manos de los cristianos durante los años de nuestro prolongado exilio¨.
¨¿Tenemos lo que agregar? ¿Deben los judíos reaccionar ante el estallido causado por las palabras de Benedicto XVI o mantener un perfil bajo?¨, se pregunta el periodista Elihau Selpeter. Ignorancia y rechazo son las principales causas del conflicto entre Occidente y el mundo islámico, asegura el Príncipe Karim Aga Khan, líder espiritual de quince millones de musulmanes. Efectivamente, no estamos ante un choque de civilizaciones, sino ante un intento de mala fe de utilizar la profunda ignorancia recíproca existente entre los mundos, sobre todo en el seno del Islam, para no solamente secuestrar la religión, sino para azuzar contra los que no opinan como ellos y, sobre todo, para hacerse con el poder político e imponer su ley. Lo define muy bien el vice-editor del Corriere de la Sera, Nagdi Allam, nacido en Egipto, cuando escribe que ¨el problema es un problema interno islámico dado que los extremistas han transformado la fe en Dios en una ideología que trata de imponer un régimen teocrático y totalitario¨. Los moderados no se atreven a criticar a aquellos que se atribuyen el monopolio de su religión. Los musulmanes deben comprender que mientras su religión sea manipulada por los Bin Laden, Nasrallah, Ahmadinejad, etc. seguirá transmitiendo al mundo entero un mensaje de inhumanidad, que no es su verdadero mensaje, que es un mensaje de paz. La mayoría silenciosa en el mundo musulmán debería desconectar al Islam de sus fanáticos intolerantes, así como de la violencia que les caracteriza.
Los elementos más radicales en el Islam, a través de los sermones en las mezquitas y de fanáticos docentes en las escuelas religiosas, son los que, desgraciadamente, marcan las pautas. Por otra parte, es evidente que las tímidas reacciones en el mundo occidental no consiguen otra cosa que fortalecer a los extremistas. Mientras esto no cambie, en lugar del necesario espíritu de conciliación entre las religiones, seguirá primando, lamentablemente, el espíritu de confrontación. Si el Papa cometió una imprudencia, escribe el periodista argentino Mariano Grondona, ella fué al mismo tiempo una imprudencia oportuna porque es a partir de ella, con la renuncia común a la violencia y la búsqueda común de la paz, que el verdadero diálogo comenzará.
Los componentes religiosos de algunos conflictos, como el conflicto palestino-israelí, el surgimiento de movimientos, como Hezbolá y Hamás, que en nombre de Dios traen miserias en primer lugar a su propios pueblos, hace hacen imprescindible, un diálogo permanente y profundo entre las religiones a fin de intentar superar incomprensiones y los tremendos prejuicios existentes y marginar de sus respectivas sociedades a los sectores extremistas. El diálogo interreligioso, no como meta, sino como medio para encontrar ulteriores razones para la convivencia y la cooperación, es crucial para la paz. La Biblia y el Corán educan a amar al prójimo y a respetar el valor de la vida humana y la paz. Desde este enfoque, la cooperación entre fieles de diferentes religiones es necesaria y posible. Los líderes religiosos auténticos están evidentemente en una posición que les permite promover una educación y una formación religiosa que estimule a sus fieles al diálogo y trabajar para una convivencia pacífica con su vecino, aún siendo diferente. Los líderes religiosos y comunitarios en el mundo judío deben asumir un rol central en esta ingente misión.
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