V E R D A D D I G I T A L: "Empieza donde Otros Terminan las Noticias"

Propendemos a proveer una mejor comprensión, balanceada, del conflicto árabe - israelí en el contexto de la globalización.

31 julio 2006

¿Quién está detrás de Hizbolla?


por Jaime Baytelman


Hizbolla, el grupo en el corazón del conflicto libanés, es la mano mora con la que Irán espera satisfacer su ambición de ser una superpotencia y expandir el Islam por el mundo.
“Uds. son el sol del Islam, la luz del universo” es la manera como Muhamad Katami, el mullah que fue presidente de Irán hasta el año pasado, describía al Hizbolla la semana pasada.
“Invito a los creyentes a esperar buenas noticias” decía el pasado martes el presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad, “pronto seremos testigos de la destrucción del Estado sionista”.
¿Cuáles son los lazos entre Hizbolla e Irán? El año 1982 Irán prácticamente no tenía influencia en el Líbano. La burguesía shiita en el Líbano tenía estrechas relaciones con Irán solo mientras gobernaba el Shah y su reacción fue de franco horror con el advenimiento de los clérigos que crearon la República Islámica.
Es en esa época cuando el embajador de Irán, un mullah radical, Ali Akbar Mohtashamirpour decide abrir una rama del Hizbolla (el partido de Dios) en el Líbano. El fin era naturalmente establecer en el Líbano una República Islámica. Cientos de Mullahs, guardias revolucionarios y “educadores” fueron despachados a Beirut.
Al cabo de dos años, varios grupos en el Líbano, incluyendo algunos con pasado marxista, se habían incorporado al Hizbolla y se constituyeron en la fuerza que se oponía a la ocupación del Israel, después de la expulsión de Arafat y su OLP en 1983.
El terror ha sido la principal arma del Hizbolla. En la década de los 80 Hizbolla raptó más de 200 extranjeros, la mayor parte de ellos norteamericanos o nacionales de Europa Occidental (Incluyendo a Ferry Waite, enviado del Arzobispo de Canterbury). Organizó el rapto de aviones civiles e inventó los atentados suicidas, asesinando a más de 1.000 personas incluyendo 241 marinos americanos que estaban en misión de paz y 58 paracaidistas franceses.
Concluida la guerra Irán-Irak, Irán encontró otros usos para su mascota. La reorganizó, potenció e inició operaciones de baja intensidad contra Israel, buscando el apoyo del mundo musulmán.
El 2000, cuando los israelíes evacuaron la franja de seguridad en el Sur del Líbano, Teherán presentó el hecho como la primera victoria del Islam sobre el “campo sionista-cruzado”.
Irán aprovechó la oportunidad para difundir por todos los medios a su alcance, y afianzar el mito: “Ninguna ideología secular, llámese panarabismo, socialismo, comunismo, sirve para liberar el territorio árabe. Ni una pulgada ha sido abandonada por los cruzados sionistas cuando los han enfrentado con esas ideologías. El islamismo, a través del Hizbolla había alcanzado una total victoria en el Líbano”.
Desde el año 1984, el Hizbolla ha creado ramas en más de 20 países. En ninguna parte se ha igualado el éxito de Hizbolla a la del Líbano, pero la admiración por este movimiento terrorista ha cundido entre otros movimientos, aun no islámicos, por la manera como ha combatido a Israel.
La operación no le ha costado a Irán más de 1.3 billones en dos décadas, cantidad bastante modesta si se considera las entrada que obtiene Irán por el petróleo, especialmente en la actualidad.
De acuerdo a las estimaciones de Naim Kassem, el número dos en Hizbolla, el partido se maneja con un presupuesto anual de unos 300 millones de dólares, la mayor parte de los cuales proviene de negocios de propiedad del partido. Ellos incluyen bancos, compañías de seguros, agencias de viajes, etc. Las armas, especialmente cohetes vienen gratis desde Irán.
Hizbolla es un estado dentro del Líbano. Controla el 25% del territorio nacional. Ha impuesto la Ley Islámica a los 400.000 habitantes que están bajo su control. Todos los programas de estudios y textos escolares provienen de Irán.
Hizbolla tiene sus propios medios de información que incluyen un canal de televisión satelital, Al Manar, que se recibe en todo el mundo árabe, cuatro estaciones de radio, diarios y revistas, además de una editorial. Aplica la Sharia en sus tribunales de justicia (ley islámica) y opera sus propias fuerzas policiales, cortes y prisiones.
En el territorio regido por Hizbolla, las semejanzas con la ciudad shiita sagrada de Qom saltan a la vista: Hombres con largas barbas y albornoces, mujeres vistiendo en forma obligatoria el hijab, retratos gigantes del supremo líder Ayatolla Ali Kameini y del fundador de la revolución, Komeini. No es sorprendente que Hizbolah describa ese territorio como “Dar-al-Iman” (Casa de la Fe).
Exactamente ese es el modelo para Occidente. Irán espera la llegada de una especie de Mesías, al cual llaman el 7º Imán, que impondrá el Islam a todo el mundo. Los países estarán todos regidos por la Sharia (leyes y formas de vida que emanan del Corán) e Israel es solo el primer obstáculo a eliminar para seguir luego con todo el resto de los “cruzados”. Mientras tanto, se ayuda al advenimiento del nuevo orden matando fieles e infieles. No olvidar que en la Galilea es donde vive la mayor parte de los árabes-israelíes, y es justamente ahí donde caen la mayor parte de los katiushkas de Hizbolla. Total qué importa: si Irán llega a lanzar una bomba atómica sobre Israel, morirán árabes israelíes, árabes palestinos, y árabes jordanos. Y la radiación se extenderá por todo el Oriente Medio y Europa para el regocijo de Alá.

Detengámonos a pensar en el asunto un momento. Y la clara conclusión es que la situación en el Líbano nos afecta y nos afectará mientras la marea reaccionaria islamofacista, apoyada por nazis y “progresistas” se extienda más y más.
Los atentados suicidas y no suicidas están apareciendo en Occidente, cada vez con mayor frecuencia. No le servirá de mucho a Rodríguez Zapatero arropado en una kefiye, proclamar su solidaridad con Hizbolla cuando el Islam reclame Andalucía y Sevilla. Quien quiera informarse, solo tiene que leer la prensa árabe en árabe, en la que nadie esconde intenciones: debe derribarse todo lo que represente libertad, democracia, ciencia, todas cosas perversas proclamadas por sus Imanes como inventos de los judíos.
Temblad los diferentes: cristianos, judíos, budistas; el Islam viene. Y esta aparentemente pequeña guerra en el Líbano es solo un comienzo; en algún momento Occidente percibirá que debe luchar por mantener los espacios de libertad que tanto han costado ganar.

DIEZ RAZONES PARA APOYAR A ISRAEL

por CARLOS ALBERTO MONTANER (*)

En Occidente, Israel somos todos. Y si algún día Israel perece,
será un poco la muerte de todos nosotros.

Primero. Porque Israel es la clarísima víctima de una nueva agresión y lo moral es respaldar a las víctimas. Israel abandonó Gaza, y Hamás secuestró a uno de sus soldados y lanzó sus ataques con rockets. Poco después, una lluvia de cohetes de corto y medio alcance lanzada desde el sur del Líbano por los terroristas de Hezbollah cayó sobre el país, provocando bajas en la población civil. Varios militares resultaron asesinados. Israel no está atacando: se está defendiendo. Tiene el derecho y el deber de hacerlo.
Segundo. Porque si Israel no se defiende y no consigue proteger a sus ciudadanos, se repetirá la masacre de judíos que ya el mundo contempló (con bastante indiferencia) durante el nazismo. ¿Duda alguien cuál sería el comportamiento de un gobierno palestino integrado por Hamás y Hezbollah que consiguiera derrotar al ejército israelí y dominar el territorio? La amenaza de arrojar a los judíos al mar no es una metáfora sino una ominosa promesa mil veces reiterada por los islamistas más radicales.
Tercero. Porque derrotar y desarmar a Hezbollah le confiere a Líbano la oportunidad de existir como una sociedad próspera, pacífica y libre. Hezbollah, con su agresiva milicia armada por sirios e iraníes (más poderosa que el ejército libanés), no sólo intenta destruir a Israel: ya ha destrozado a Líbano precipitándolo a una guerra que la mayor parte de los libaneses no deseaba.
Cuarto. Porque Israel es la única democracia plural y respetuosa de los derechos humanos que existe en el Medio Oriente. La única, por cierto, en la que los árabes, incluso los que detestan al Estado judío, votan libremente y forman parte del parlamento. La única en la que las mujeres de religión islámica estudian sin limitaciones, gozan de los mismos derechos de los hombres y no son tratadas como seres de segunda clase.
Quinto. Porque la única solución a ese conflicto depende de la convivencia pacífica entre Israel y un mundo islámico que, finalmente, como sucedió con Egipto y Jordania, admita el derecho de ese Estado a existir, y parece que ello no va a ocurrir hasta que se abra paso la convicción de que no es posible destruir al Estado judío, algo que resulta mucho más claro si los enemigos de Israel perciben que el mundo libre respalda su integridad sin vacilaciones.
Sexto. Porque detrás de Hamás y Hezbollah están las satrapías siria e iraní, dos regímenes enemigos de Occidente que divergen en el terreno religioso -Siria es una dictadura laica e Irán una dictadura religiosa-, pero que convergen en el odio irracional a las democracias liberales.
Séptimo. Porque el éxito económico, político, científico y social de Israel tiene el potencial de convertirse en un modelo para la región. Los más sensatos árabes de Gaza o de la Autoridad Palestina, cuando contrastan la vida miserable que imponen los matones de Al Fatah, Hamás o Hezbollah, con el muy superior estilo de vida de sus hermanos palestino-israelíes, inevitablemente llegan a la conclusión de que la libertad y la racionalidad rinden dividendos.
Octavo. Porque a todo el planeta le conviene eliminar a unos terroristas capaces de provocar una escalada del conflicto que puede derivar hacia una guerra devastadora. Irán está en camino de convertirse en un Estado nuclear, y su presidente, Mahmud Ahamadineyad, ha reiterado que el Estado hebreo debe desaparecer. Nadie duda que, si lo intentara, Israel respondería en el mismo terreno y el resultado sería una catástrofe para la región y para el mundo.
Noveno. Porque lo que anima a los aventureros a atacar a Israel es el doble lenguaje de los países de Occidente, la indiferencia y la falsa equivalencia, como si las acciones de unos terroristas desalmados que auspician a suicidas-asesinos para que vuelen autobuses escolares o disparan cohetes contra viviendas de civiles tuvieran la misma legitimidad que la respuesta de una sociedad que se defiende de esas agresiones.
Décimo. Porque aquella lección de historia que nos explicaba que los fundamentos morales de la civilización occidental se encontraban en la tradición judeocristiana era cierta.


En Occidente, Israel somos todos. Y si algún día Israel perece, será un poco la muerte de todos nosotros.

(www.firmaspress.com)

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(*) Escritor y Periodista, nacido en Cuba en 1943, vive en España hace más de 40 años. Autor de una veintena de libros, entre otros "Viaje al Corazón de Cuba" y “Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano” en colaboración con Alvaro Vargas Llosa. Se estima que su columna sindicada es leída semanalmente por unas seis millones de personas en español, inglés y portugués.

CARTA DE HAIFA: La masacre de Qana.

Por Emilio Baby, abogado de Haifa

Si, ha sido una masacre. Pero también una trampa. Y un motivo más para que los medios anti-israelíes levanten prontamente sus infundios. No hay que ser un sagaz observador militar, ni siquiera un observador militar para darse cuenta que hay que tener presente la posibilidad más probable que consiste en que el ejército israelí haya advertido claramente, como ha sido reconocido lo hace siempre, que ese sector sería blanco de sus ataques aéreos. Desde allí se lanzaban proyectiles contra ciudades israelíes como la que habito, Haifa.
Los inescrupulosos terroristas hacen entrar a los refugios a todos los que entraron en ellos e impidieron su abandono. Mientras tanto ellos, los terroristas, recogían el material emplazado en el terreno, lo enviaban hacia el norte. Alguien quedó de guardia para que nadie saliera de los refugios mientras el grueso escapaba…en previsión de su propia salvación y….de desprestigiar a Israel con el sacrificio de los que permanecían encerrados.
Que ésto es un desatino solamente pueden pensar los faltos de memoria, los que no recuerdan la tendencia al martirologio musulmán, los que no recuerdan a los padres que enviaban a un hijo suicida y cuando se enteraban de su inmolación contra ciudadanos israelíes que morían asesinados, clamaban al cielo no haber tenido mas hijos para inmolar. También negarán esta posibilidad aquellos que no pueden creer que las cosas hayan sucedido de esta manera. Si, tienen razón, es de no creer pero es la posibilidad más probable.
La prueba más contundente es que los misiles de Jizbolá ahora llegan hasta Metula, bien al norte de Israel y no hasta Haifa, Aco, Kiriat Shmona y otras poblaciones más lejanas del límite entre Israel y el Líbano.
Estamos en presencia de un enemigo capaz de estas cosas y de cosas mucho mas atroces. Que Dios nos ampare de verlas.

30 julio 2006

El Tercer Frente en Acción. La tragedia de Kafr Qana.

Corresponsal en Israel

La tragedia de Kafr Qana, es la tragedia que sembró Hizbollah. La tragedia que el gobierno débil y cobarde del Líbano, no intentó evitar. Es lamentable, pero el dedo acusador, debe dirigirse sólo a los principales culpables, el gobierno de Líbano y sus socios en el gobierno los asesinos terroristas de Hizbollah y su patrón Irán.

Desde la aldea libanesa llamada Kafar Qana, desde hace tres semanas, la organización terrorista Hizbollah lanza misiles contra el territorio de todo el Norte de Israel.
Esos misiles no están destinados a caer y explotar sobre bases u objetivos militares.
Caen y explotan en ciudades, como Haifa, Kiriat Shmoma, Afula, Maalot, Nazaret, y decenas de ciudades y otras aldeas más.
Kafr Qana es una de las principales bases de lanzamientos de esos misiles de industria siria e iraní, con tecnología norcoreana, que Irán y Siria les han suministrado a su brazo terrorista, las bandas de Hizbollah.
El derecho internacional permite a la parte atacada contraatacar las bases de lanzamiento de misiles.
Desde el comienzo de las hostilidades, antes de proceder al ataque de esas bases, las Fuerzas Armadas de Israel, por medio de la difusión de volantes en lengua árabe, por mensajes de radio en lengua árabe, e incluso por llamados telefónicos a alcaldes de esas poblaciones, les avisó que los civiles que se encuentran en proximidad de los puntos desde donde Hizbollah tiene emplazados lanzadores de misiles, debían evacuarse hacia el centro y norte del Líbano.
Hizbollah, con el mayor de los cinismos y la cobardía, dispara centenares y centenares de misiles sobre el norte de Israel Y LOS LANZA DESDE LANZADORES UBICADOS EN LAS PLANTAS BAJAS DE VIVIENDAS CIVILES, O EN PATIOS DE ESAS VIVIENDAS. Lanzan los misiles y corren a ocultar los lanzadores y a ocultarse ellos mismos, quienes los lanzan, entre la población civil, a la cual, por su propio fanatismo islamofacista, o por la fuerza de las armas si ese fanatismo es débil o inexistente en la población civil, les han impedido evacuarse a varones, mujeres, ancianos y niños no combatientes.
Quienes no están compenetrados de los detalles de las hostilidades actuales, y están bajo la influencia de agencias de noticias y de TV parciales, quedarán impresionados, como queda impresionado cualquier israelí y cualquier ser humano, por las noticias e imágenes de destrucción y muerte de civiles inocentes.
El gobierno y el comando de las Fuerzas de Defensa de Israel no han dado nunca ni jamás darán orden de atacar ex profeso a civiles desarmados no combatientes, máxime tratándose de niños, mujeres o ancianos.
Pero -- y este pero es un pero grande en una guerra-- Israel debe destruir esas bases de lanzamiento de misiles que desde hace días y días vienen causando destrucción y muerte en el norte y centro norte de Israel.
La relativa cantidad de bajas civiles israelíes, no obstante la gran destrucción ocasionada por los misiles de Hizbollah en viviendas, escuelas, hospitales, fábricas, talleres, etc. de Israel, se debe a estos factores:Un millón de israelíes evacuaron el norte del país en los primeros días de los ataques con misiles, alojándose en el centro y el sur del país en casas de familiares, hoteles, escuelas (ahora es aquí tiempo de vacaciones escolares), e inclusive en dormitorios de cuarteles militares.
La evacuación de los civiles del norte de Israel no es obligatoria ni decretada, sino solamente aconsejada por la Defensa Civil, como corresponde en un régimen democrático. Quienes han decidido permanecer en sus hogares cuentan con refugios apropiados, privados y públicos, y con un lapso de entre uno y dos minutos para llegar al refugio, del que Defensa Civil les recomienda no alejarse.
Buena parte de la población que ha permanecido en las ciudades, aldeas y granjas del norte del país, desde que comenzaron los ataques de Hizbollah VIVEN todo el día en los refugios y salen solamente para abastecerse de los productos elementales o por razones sanitarias.
Hizbollah, con el apoyo de "la calle" islamofacista de los países árabes, está explotando cínicamente, desde esta mañana, la muerte de treinta y cinco víctimas inocentes, civiles entre los que Hizbollah ocultaba esos lanzadores de misiles, lanzadores que están entre los principales con los que ataca a Israel, y a cuyas viviendas, y entre cuyos pobladores corren a ocultarse los "combatientes" de Hizbollah cada vez que lanzan sus misiles sobre el norte de Israel.
Ahora, desde esta mañana de domingo, han lanzado ostentosas y gritonas manifestaciones en todo el mundo árabe. La televisión al-Jezira, vocero de Bin Laden y de Hizbollah, procura enardecer inclusive a las poblaciones islámicas de Europa y a la opinión pública mundial.
Desde Kfar Qana se lanzaban centenares de misiles para provocar destrucción y muerte en Israel. Las tripas se le revuelven a uno, y a cualquier ser humano, cuando presencia las imágenes de muerte y destrucción en Kafr Qana. Pero un radio de muy pocas cuadras de esa localidad oficiaba como una las principales bases de lanzamiento de misiles con lanzadores ubicados en viviendas de civiles, y ocultas en ellas.
Es de lamentar toda víctima inocente. Pero la responsabilidad de esas víctimas recae sola, única y exclusivamente sobre la banda islamofacista Hizbollah, que utiliza a su propia población civil como escudo defensivo.
Si la Defensa Civil israelí no hubiese trabajado con la paciencia, el orden, la celeridad y la organización de la defensa y protecciòn de la población civil con las que ha trabajado, esas escenas como las de Kafr Qana, o más dantescas aún, la hubieran tenido que soportar los israelíes. Esa es la única causa que explica el relativo bajo número de bajas civiles, no obstante la enorme cantidad de katyushas, Fajr 1, Fajr2, Zilzales y otros misiles de alto poder explosivo que Hizbollah, actuando por cuenta de los ayatolaes iraníes, ha hecho llover sobre el norte de Israel.
Los medios mundiales, sesgados y parciales, venden imágenes terribles...terribles para cualquier ser humano que las ve.. pero también venden interpretaciones periodísticas mentirosas sobre esas mismas imágenes y sobre sus causas.

27 julio 2006

De la guerra a la paz

El conflicto en Líbano es uno organizado por las fuerzas radicales de la región que rechazan cualquier arreglo con Israel.

Por JOSCHKA FISCHER, Ex ministro de Relaciones Exteriores y vicecanciller de Alemania entre1998 y 2005.


Haifa, Beirut y muchos otros pueblos y ciudades libaneses e israelíes están bajo fuego. En todo el mundo, las reacciones ante las imágenes de la destrucción y la muerte en el Líbano, pero también en Gaza e Israel, han sido de horror.

Por supuesto, se sabía que Hezbollá había estado acumulando un arsenal de cohetes y misiles guiados. Tampoco era secreto que Hezbollá opera como un Estado dentro de otro Estado. Es Hezbollá, y no el gobierno libanés y su ejército, quien ha controlado la frontera libanesa-israelí desde el retiro de Israel del sur de Líbano en 2000.

Aunque esta milicia tiene dos ministros en el gobierno libanés y varios parlamentarios, no actúa en favor de los intereses del Estado libanés. Más bien, sus intereses se definen en Damasco o Teherán, de donde proviene gran parte de su arsenal. Este control externo es la causa principal de la tragedia actual, que esencialmente constituye una "guerra por intermediario".

Recordemos la causa principal de esta guerra. Al interior de Hamas, fuertemente influenciado por Siria e Irán, había surgido un debate serio sobre si la organización debía reconocer a Israel o no. El acuerdo era inminente cuando la cúpula de Hamas en el extranjero (con sede en Damasco) ordenó atacar un puesto militar israelí, en el que varios soldados murieron y uno fue secuestrado.

Era obvio que se esperaba la respuesta militar masiva. El consenso palestino que estaba surgiendo fue torpedeado y el reconocimiento de Israel resultó irrelevante, de forma que los radicales triunfaron de nuevo.

Unos días después, Hezbollá siguió el ejemplo y secuestró a otros dos soldados israelíes en la frontera libanesa-israelí. Esto dejó ver que Hamas y Hezbollá habían coordinado sus acciones para provocar una confrontación a gran escala con Israel. Todo sucedió unos días antes de la reunión del G-8 en San Petersburgo, donde la cuestión de las ambiciones nucleares de Irán era una prioridad.

La actual guerra en Líbano no es una guerra del mundo árabe contra Israel; más bien, es una guerra organizada por las fuerzas radicales de la región que rechazan esencialmente cualquier arreglo con Israel. Se buscó el conflicto por tres razones: para aliviar la presión de la comunidad palestina sobre Hamas para reconocer a Israel; para socavar la democratización en Líbano, que estaba marginalizando a Siria, y para desviar la atención sobre la incipiente disputa por el programa nuclear de Irán.

Los gobiernos árabes moderados entienden perfectamente lo que está en juego en esta guerra: se trata de la hegemonía regional en el caso de Siria con Líbano y Palestina y, a nivel más amplio, de las ambiciones hegemónicas de Irán sobre todo el Medio Oriente.

Sin embargo, la guerra en Líbano y Gaza bien puede resultar un error de cálculo por parte de los radicales. Al disparar misiles contra Haifa se ha cruzado una frontera, con graves consecuencias. De ahora en adelante, ya no se trata principalmente de una cuestión de territorio, restitución u ocupación. Ahora, la cuestión central es la amenaza estratégica a la existencia de Israel.

Este error de cálculo resultará evidente a medida que se desarrollen cuatro acontecimientos. Primero, que Israel se niegue a caer en una guerra terrestre en Líbano.

Segundo, que se aplique la Resolución 1559 de Naciones Unidas, que prevé el desarme de todas las milicias del Líbano.

Tercero, que la actual coalición "antihegemonía" de facto compuesta por los países árabes moderados se convierta en una iniciativa de paz vigorosa y seria;

Y cuarto, que el Cuarteto del Medio Oriente, encabezado por EE.UU., participe activamente para dar una solución viable y proporcione las garantías políticas, económicas y militares necesarias para mantenerla con el tiempo.

Nueva oportunidad

Israel tiene un papel clave que desempeñar en esto. Dos veces retiró sus tropas unilateralmente tras las fronteras reconocidas, es decir, del sur de Líbano y de Gaza. Las dos veces, la fórmula de Israel de tierra por paz dio como resultado tierra por guerra. Ahora, con la existencia de Israel amenazada, la paz con sus vecinos parece una posibilidad más remota que nunca.

Pero yo creo que la actual guerra en el Líbano puede abrir una nueva oportunidad para la paz. Mientras más pronto callen los cañones en Líbano, mejor.

La seguridad de Israel hace que no sean negociables una reestructuración de la organización interna de Líbano y la garantía de su soberanía como Estado. Hay que jugar el as sirio y hacer que el Presidente Bashar Al Assad transite el camino de la normalización. Con las Alturas del Golán, Israel tiene en sus manos el elemento clave. Sin Siria, Irán estaría solo. A Irak también le beneficiaría este paso.

Por último, la situación no es tan desesperada para los palestinos como parece. En las cárceles de Israel se ha desarrollado un consenso entre los principales prisioneros de Al Fatah y Hamas en cuanto a aceptar un Estado palestino con las fronteras de 1967. Es necesario apoyar este nuevo realismo.

Pero hablando honestamente, no se puede superar la fecha histórica de junio de 1967 (para ambos bandos).

Puesto que esta guerra está dirigida contra la existencia de Israel, la seguridad estratégica, y por lo tanto regional, cobrará una importancia mucho mayor. Actualmente, Israel pone énfasis en la disuasión masiva, pero ahora haría bien en utilizar las posibilidades políticas y diplomáticas que esta guerra ofrece y tomar la iniciativa desde una posición de fuerza para ofrecer una paz integral a todos los que estén dispuestos a reconocer su existencia y renunciar permanentemente a la violencia, no sólo de palabra, sino de hecho.

Ha llegado el momento de pensar en grande. Esto se aplica no sólo a Israel y sus vecinos, sino también a EE.UU. y Europa. Esta guerra ofrece una oportunidad para la paz duradera. No hay que dejar que se escape.

(EL MERCURIO, 27 de julio 2006)

¿SABES QUE....? (Lo que la prensa no dice)

1. ¿Crees que disparar cientos de cohetes Kassam, luego de la retirada de Israel, es una reacción Palestina proporcionada o desproporcionada al gesto de Israel?

2. ¿Sabes que los palestinos otorgaron una abrumadora mayoría a Hamas en sus últimas elecciones? ¿Estás enterado que la constitución de Hamas especifica que Israel debe ser destruido, y que Hamas no reconoce los acuerdos firmados por la Autoridad Palestina?

3. ¿Sabes que los palestinos, desde que iniciaron en septiembre del año 2000 la Guerra del Terror, han enviado cientos de suicidas a matar judíos indiscriminadamente dentro del territorio de Israel?

4. ¿Estás enterado que Hamas, el partido gobernante palestino, es responsable de haber cometido numerosos actos de terror, y haber enviado decenas de suicidas que causaron la muerte de cientos de judíos?

5. ¿Sabías que mientras el sionismo ha dedicado sus mejores esfuerzos a la construcción de Palestina en Gaza y Cisjordania, y creado en ella ciudades y forestación, parques industriales, universidades y escuelas para judíos y árabes, el islamismo no ha aportado a los palestinos más que bombas y el entrenamiento de párvulos en la sacra inmolación?

6. ¿Cuál sería tu reacción si alguno de los países vecinos secuestrase un soldado Chileno? ¿Tendría Chile una justa causa para querer recuperar a dicho soldado? ¿O debería dejarlo morir tranquilamente? ¿O si desde países fronterizos lanzaran cohetes a Chile ? ¿Nuestro gobierno no haría nada? ¿Acaso no exigiríamos reacción para defender nuestro derecho a vivir en paz y tranquilidad dentro de nuestras fronteras?

7. ¿Sabías que Israel se retiró de Líbano en 2000? Fue tan escrupuloso, que a la hora de retirarse, se aseguró de que ni una pulgada cuadrada de Líbano quedara ocupada inadvertidamente y para ello solicitó a Naciones Unidas que verificase la frontera exacta que define el límite sur de Líbano, y se retiró detrás de ella? Esta «demarcación» fue aprobada por el Consejo de Seguridad, que declaró que Israel había cumplido por completo las resoluciones que exigían su retirada de Líbano. ¿Pero sabes que inmediatamente después de eso Hezbolla ha hecho al sur del Líbano exactamente lo mismo que Hamas ha hecho a Gaza: convertirla en base militar y centro de operaciones terroristas, desde la que continua la guerra contra Israel?

8. ¿Sabías que Hezbolla es una organización terrorista que forma parte del gobierno libanés? Fue creada en 1982 con la ayuda de los "guardias de la revolución" de Irán y es responsable entre otros de los atentados en Argentina contra la Embajada de Israel (marzo de 1992) y la sede de la Comunidad Judía (julio 1994)?

9. ¿Sabías que el Consejo de Seguridad de la O.N.U, en la resolución 1559 del 2 de septiembre del 2004, exigió al gobierno del Líbano desarmar a la organización Hezbollah? ¡Líbano no lo hizo y aquí están, hoy, las consecuencias!

10. ¿Sabías que desde el 15 de Agosto de 2005 (día del retiro israelí de Gaza) al 14 Junio de 2006 las bandas de terroristas palestinos lanzaron innumerables ataques contra Israel, entre ellos dispararon 687 misiles Qassam desde Gaza hacia Israel; fruto de esta ola terrorista en época de "tregua" generaron entre los israelíes 432 heridos y 43 muertos?

11. ¿Si los palestinos luchan contra la "ocupación" y realmente están dispuestos a reconocer a Israel y a construir una paz duradera, por qué los textos escolares de la Autoridad Nacional Palestina muestran mapas donde Israel no existe y en su lugar dice "Palestina"?

12. ¿ Sabías que entre septiembre de 2000 y Julio de 2004 Israel sufrió 22,406 atentados (estos abarcan desde bombarderos suicidas, acuchillamientos, pasando por atentados con armas de fuego y toda la diversidad "creativa" para alcanzar esos objetivos que muy lejos están de expresar sinceros deseos de paz)?

13. ¿Sabías que desde que Hizbollá violó la frontera INTERNACIONALMENTE RECONOCIDA de Israel y secuestró dos soldados israelíes además de matar a otros ocho en ese mismo acto VIOLATORIO DE LAS LEYES INTERNACIONALES - siendo así el responsable de desencadenar la presente conflagración - ha enviado cohetes a 37 ciudades, kibutzim y poblados a lo largo de todo el territorio norte del Estado de Israel?

14. ¿Sabías que hoy, 19 de Julio desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde cayeron solo en la ciudad de Carmiel (QUE OCUPA EN TOTAL UN ESPACIO MENOR QUE TODO PROVIDENCIA) 70 cohetes?


En las condiciones creadas, Israel no tiene otra alternativa más que defenderse, salvaguardar a sus ciudadanos y seguir actuando sin perder de perspectiva la paz.

24 julio 2006

Israel: la fuerza y la razón

Por: Fernando Mires (*)

Quien quiera pensar acerca de la guerra que en julio del 2006 comenzó en el Líbano, ha de partir de una premisa sin la cual nadie entendería nada: Esa no es una guerra de Israel en contra del Líbano, sino que de una guerra que tiene lugar en el Líbano en contra de una organización terrorista, esencialmente anti-israelí, que posee armas de exterminio masivo, entre ellos cohetes de largo alcance, armas que ni siquiera algunas naciones árabes de la región disponen (Jordania, Arabia Saudita, el propio ejército del Estado del Líbano).

Una guerra poco convencional

Que una organización terrorista posea armas aún más destructivas que algunos Estados en una región, es un hecho que viola cualquier acuerdo y principio internacional en cualquier lugar del mundo. Imagine el lector como reaccionaría la comunidad política internacional si las FARC colombiana o la ETA en España, para poner dos ejemplos conocidos, estuviesen en posesión de semejantes armamentos. Eso explica, porque algunos comentaristas que comenzaron –ante el espectáculo cruel y medial que cada guerra conlleva– a criticar la avanzada aérea israelita, estén modificando su opinión frente al autodevelamiento militar de Hezbolá, y más de alguno ya ha criticado a Israel no porque ha atacado a Hezbolá, sino por haber demorado tanto su ataque a Hezbolá en las regiones en donde opera.

La guerra entre Israel y el Hezbolá es una guerra inconvencional pues no es una guerra entre dos Estados sino que entre un Estado, el de Israel, y una organización terrorista. De ahí que de acuerdo a los cánones que rigen en materia de política internacional, sea difícil calificarla como guerra, y en eso tiene razón el gobierno de Israel. En verdad, se trata de otro tipo de guerra, de una guerra post-global, para emplear la expresión de Herfried Münkler (Die NUEen Kriege, Reinbeck, Hamburg 1992), muy similar a aquella tan fantasmal, pero igualmente real que libra EE.UU. en contra de organizaciones terroristas como Al Quaida.

Naturalmente, las organizaciones terroristas no viven en el aire, sino que están situadas en territorios nacionales, como ayer Al Quaida en el Afganistán de los talibanes, u hoy en Irak, y Hezbolá en el Líbano. Hezbolá, en estricto sentido del término, es una organización libanesa de inspiración iraní. Como es sabido, fue fundada por el Ayatolah Jomeini, en aquellos tiempos en que los chiítas persas jugaban con la idea de una revolución islamista de carácter permanente, comandada por el chiísmo iraní, y en toda la región islámica. Ese carácter transnacional es la diferencia esencial entre Hezbolá y Hamas, institución ésta última que, pese a ser una organización terrorista es, además, un partido político (y de gobierno) genuinamente palestino.

Ahora bien, para Joschka Fischer, ex ministro de relaciones exteriores del gobierno alemán, y viejo zorro en la diplomacia del medio Oriente, el problema no reside en el hecho que Israel haya atacado muy pronto o muy tarde las instalaciones bélicas de Hezbolá, sino en la casi total falta de compromiso, no sólo con Israel, sino con la paz en la región, demostrada por lo que él llama: “el cuarteto del Medio Oriente” (Die Zeit 20.07.2006)

El cuarteto del Medio Oriente

¿Quiénes son los miembros del cuarteto?

Según Joschka Fischer, cuatro “unidades” que no se encuentran en el Medio Oriente pero que a la vez son determinantes en el curso que asumen sus conflictos: EE.UU., La UE, la ONU y Rusia. En la diagramación de ese cuarteto, hay que reconocerlo, es Fischer muy preciso. Se trata de dos organizaciones: una mundial y otra regional; y de dos Estados: EE.UU. y la URSS. Es decir, se trata de una unidad hegemónica en el llamado concierto mundial.

Fischer parte de la idea, en cierta medida kissengeriana, de que un mundo sin hegemonía es un mundo sin orden (toda relación sin hegemonía es caótica) A la vez, igual que Kissinger, llega Fischer a la conclusión de que, en el Medio Oriente al menos, una sola potencia no se encuentra de por sí en condiciones de ejercer hegemonía, sino que esto sólo puede suceder a partir de una combinación de naciones y de organizaciones mundiales que hasta un determinado momento sean las más representativas. Más aún, se trata, efectivamente, de una estructura no formalizada, esto es, que no ha sido pre-constituida ni diagramada por nadie antes de que apareciera. Es la hegemonía que se ha dado el mundo en que vivimos; es el resultado de una correlación de fuerzas; es un hecho dado, en el sentido más positivista; es la realidad de hecho y no la que se desearía, es decir, el mundo tal cual es. En ese mundo hay cuatro unidades que en sí, por separado, no pueden ser hegemónicas, y que sólo pueden serlo en la medida en que se articulen entre sí.

Lo que quiere decir Fischer, buen alemán al fin, es que la idea del “cuarteto” existe antes de que ese cuarteto se haya constituido, y ese cuarteto internacional, al no haberse, aunque sea informalmente, constituido, no puede ser todavía hegemónico en términos políticos. Pero a la vez, ese cuarteto debe constituirse de una vez por todas pues, si no se constituye, el orden del caos tendrá que surgir de otro lugar menos hegemónico, como esta ocurriendo ya en nuestros días, en el Medio Oriente.

Ahora bien, ese cuarteto, al no constituirse todavía a sí mismo, ha fracasado aún antes de existir, al no hacer cumplir las resoluciones que han surgido bajo el consenso de cada unidad. Entre ellas, la resolución 1559 que obligaba a todos, a todos, no sólo al débil Estado libanés, no sólo a Israel, sino que, además, a todos los que estaban involucrados con ese cuarteto, a hacer cumplir esa resolución. Y esa resolución dice claramente que el Hezbolá deberá ser desarmado. Ahora, si “el mundo” a través de la representación de ese cuarteto no desarmaba al terrorismo de Hezbolá, y el terrorismo de Hezbolá no estaba dirigido en contra del mundo sino que en contra de Israel, la única nación del Medio Oriente que no sólo podía, sino que, además, debía, desarmarlo, es, no puede ser otra, que la de Israel.

Israel, por lo demás, no tenía más alternativa frente a una organización que la amenaza a muerte, que desarmarla con sus propias fuerzas; cueste lo que cueste; y como ya estamos viendo en televisión, cuesta mucho. Entre otras cosas, cuesta muchas vidas. Pero seamos honestos al fin, ¿qué otra alternativa tenía Israel? ¿Seguir esperando que el terrorismo de Hezbolá continuara armándose hasta alcanzar la posibilidad atómica? ¿Esperar que el cuarteto de Fischer se constituyera de una vez por todas? Israel atacó primero; quien lo puede dudar, pero atacó en defensa propia. Cualquier otro Estado del mundo, en las mismas condiciones, habría hecho lo mismo. No seáis hipócritas.

Ningún miembro del cuarteto de Fischer puede imponer orden por sí sólo. Cada uno, solo, se encuentra en una situación internacional muy precaria. EE.UU., porque su gobierno, el de Bush, es, en estos momentos, el gobierno más odiado del mundo, y no sólo porque ha tenido que llevar a cabo difíciles guerras, sino que por la incapacidad congénita de su gobernante por revelar el sentido, el carácter y la necesidad de tales guerras.

Putin por su parte, a través de medios autocráticos, se esfuerza en aparecer como heredero del antiguo imperio soviético, haciendo zancadillas, cada vez que puede, a los demás miembros del cuarteto a fin de no perder el perfil de “gran potencia” con la que quiere presentar a Rusia frente al “resto del mundo”. Un día se acerca a Corea del Norte, otro día a Irán, ofende a Israel cada vez que puede, se une con dictaduras terribles e incluso vende Kalaschnikovs oxidados a militares latinoamericanos para que se “defiendan” (¿?) del “imperialismo norteamericano”.

La UE, en tercer lugar, no pasa de ser una unión primordialmente comercial y monetaria, y su perfil político no ha podido ser encontrado por ella misma. Cada vez que actúa políticamente, cae bajo el peso de aquella “vieja UEropa” anti-unitaria de la que no puede liberarse. Políticamente, cada país UEropeo actúa por su cuenta de acuerdo a mandatos ocasionales que provienen desde la política interior. Y por si fuera poco, UEropa se encuentra inhabilitada para actuar por sí sola en conflictos extracontinentales, como son los del Medio Oriente. Ya sea porque tiene que hacer concesiones a la gran cantidad de población islámica que habita en sus diferentes países; ya sea porque sus políticos, apenas pueden, desacreditan a Israel.

Israel, e incluso, los propios países árabes, no tienen ya la menor confianza, no sólo en la vieja UEropa; tampoco en la UEropa moderna, y mucho menos en la “UEropa de la izquierda” que, como acertadamente denuncia Joschka Fischer, levanta políticas abiertamente anti israelitas en nombre de un “anti-imperialismo” del siglo pasado. El último toque mágico lo dio, como es sabido, Rodríguez Zapatero en España. Pues, que un gobernante lejano y tan propenso al ridículo como el venezolano Chávez, ataque verbalmente a Israel, cabe dentro de su proverbial excentricidad. Pero que en los días más difíciles de la guerra en el Líbano, Rodríguez Zapatero se hiciera fotografiar con un pañuelo palestino, es un acto de abierta provocación a Israel ¿Qué diría la prensa internacional si Tony Blair o Angela Merkel se hicieran fotografiar con una estrella de David en el brazo?

Y, por último, la ¿ONU?, pobre ONU, donde supuestamente deben estar representados todos los países del mundo. Una ONU que fue estructurada para mediar en los conflictos de la Guerra Fría, papel que cumplió muy bien, pero que después de la Guerra Fría ya no sabe ni como, ni donde, ni cuando mediar. Kofi Annan, y sus intentos por simular que la ONU existe, se ha convertido, sin duda, uno de los personajes más trágicos de nuestro tiempo. Tiene razón entonces Joschka Fischer. Vivimos en un mundo sin conducción hegemónica, donde cada uno cuanto puede, actúa por su cuenta. Luego, la tarea, es reconstituir una “configuración hegemónica”, la que sólo puede surgir si los cuatro en mención comunican sus posibilidades políticas. Por mientras eso no suceda, cada nación deberá defenderse de sus agresores con los medios con que ella cuente. Y eso, y no otra cosa, ha hecho y está haciendo Israel.

Israel, y eso lo sabe todo el mundo, es un país que se encuentra amenazado desde cuatro flancos: Irán, Siria, el Hamas palestino y el Hezbolá. Se trata de otro cuarteto, muy diferente por cierto al que propone Joschka Fischer; y para la seguridad internacional de Israel, ese es, definitivamente, un “cuarteto de la muerte”. Como ha afirmado el respetado político israelí Schimon Perez: “Israel se encuentra verdaderamente solo. Nadie puede frenarlo a ellos (a los cuatro nombrados, FM). Y por otra parte, nadie puede defendernos. Nosotros debemos defendernos a nosotros mismos en un mundo en donde la diplomacia internacional ha alcanzado un punto tan bajo, que ya los iraníes la hacen objeto de sus burlas, un mundo peligroso en donde muy pocos ponen límites a los cohetes” (Die Welt 20.07.2006)

Los dos soldados

Pero, ¿bombardear a una nación como consecuencia del rapto de dos soldados? No, no puede ser, dicen las voces “pacifistas” de todo el planeta. Ese es sólo un pretexto, agregan. Israel estaba esperando el momento preciso y el rapto de los dos soldados es el pretexto que Israel necesitaba para iniciar su obra devastadora en el Líbano Incluso, observadores que no pueden ser calificados de anti-israelitas, como los del Vaticano, manifiestan que el gobierno de Israel ha perdido el sentido de las proporciones

Efectivamente, hay una desproporción numérica entre los cientos de muertos y heridos que producen los bombardeos y el secuestro de los dos soldados por parte de las tropas de Hezbolá. Pero eso no lleva a decir tan fácilmente que el rapto de los dos soldados fue un pretexto. Pues aquello que es decisivo, en el análisis de cualquier conflicto, no son sólo los hechos en sí, sino que “el cuándo” se producen. Esa es, en parte, la opinión que sostiene el historiador Dan Diner (Spiegel Online,17. 07. 2006)

Según Dan Diner, Profesor en Leipzig y JerEE.UU.lén, el rapto de los dos soldados se produjo justo en el momento en que Israel estaba realizando un proceso de repliegue tanto militar como poblacional en los territorios del Gaza. Para el gobierno de Israel, aduce Diner, es decisivo que ese acto de retroceso no puede ni debe ser confundido en el mundo islámico como resultado de una debilidad militar de Israel. El objetivo estratégico de Israel, después de las desafortunadas aventuras “ocupacionistas” en los comienzos del gobierno de Sharon, es restituir los límites fijados el año 1948, y a partir de ahí, iniciar un largo proceso de paz con la nación palestina. En ese sentido, el rapto de los dos soldados es calificado por Diner como un error del jefe indiscutido del Hezbolá, el jeque Asan Nasrallah, error que obliga a Israel a hacer demostraciones de fuerza en la zona. Más aún, para amedrentar a sus enemigos, aduce Diner, Israel debe dar la impresión de que no controla su propia agresividad, es decir, que está dispuesto a todo, aunque eso no sea cierto. En suma: para retroceder, Israel necesita atacar.

La tesis de Dan Diner es lógica, pero quizás demasiado. En cierto modo, esa tesis refuerza a la “teoría del pretexto”. Aquello que al parecer ha dejado de lado Dan Diner, es el significado simbólico (y la política, tanto la nacional como la internacional, es esencialmente simbólica) del secuestro de los dos soldados. Pues, el rapto de dos soldados ocurrió no sólo en un momento de repliegue geográfico israelí, sino que, además, en un momento donde Hezbolá calculó evidentemente que ya había llegado el momento para doblegar a Israel ya sea, sometiendo al gobierno israelí a las condiciones impuestas por los raptores (intercambio de prisioneros) lo que implicaba para Israel reconocer en Hezbolá una fuerza paritaria, ya sea obligándolo a participar en una guerra en el Líbano, con todas las consecuencias negativas que para Israel ello implica. Es decir, Hezbolá, con el rapto de los dos soldados, tendió a Israel una trampa que Israel no podía sino pisar a fin de mantener su significado tanto real como simbólico en la región. O doblegarse a las condiciones impuestas por Hezbolá, o entrar en una guerra cuyas consecuencias pueden escalar en dirección de una catástrofe internacional de enormes magnitudes. Más bien, a partir de los antecedentes rUEnidos, se obtiene la impresión de que Hezbolá apostó con claridad hacia la segunda posibilidad. ¿Por qué?. Veamos:

Antes que nada hay que precisar que el Hezbolá es una organización militar extremadamente jerárquica y vertical. Su modelo de organización es una copia de la de los partidos bolcheviques del siglo XX. Eso significa, entre otras cosas, que el rapto de dos soldados no obedece a acciones puntuales como las que suelen incurrir otras organizaciones terroristas como el Hamas, sino que es un punto situado en el espacio de una muy coordinada estrategia. En ese sentido, si Hezbolá se atrevió a desafiar a Israel, es porque su dirección consideró que había llegado el momento preciso para hacerlo. Y, evidentemente, a Jasan Nasrallah no le faltan motivos para llegar a esa deducción

El proyecto del Hezbolá

En primer lugar, la situación internacional es extremadamente propicia para Hezbolá. Nunca antes había sido mejor. EE.UU. se encuentra empantanado en Irak y Bush, mejor dicho, los grupos militaristas que lo rodean, se encuentran considerando la posibilidad de una apocalíptica guerra con Irán. La UE, por su parte, casi nunca ha expuesto un dedo por la vida de Israel. Rusia ha mantenido siempre una política contraria a los intereses de Israel, y Putin no oculta su deseo de crear zonas de influencia en el mundo árabe y aún en el islamista. En ese sentido, la actitud de Jasan Nasrallah confirma las propias afirmaciones de Perez: Israel está más sólo que nunca.

Si bien es cierto que el potencial militar de Israel es superior al de Hezbola, dicha organización está preparada para llevar a cabo una guerra de larguísima duración, y en ese sentido, apuesta al desgaste, no tanto militar, sino que político de Israel.

No deja de haber cierta ironía en el hecho de que gran parte de los avances del terrorismo islámico cuenten incluso con la indirecta complicidad de ciertas izquierdas “pacifistas” UEropeas, contrarias a apoyar a cualquier país que, como Israel, reciba la ayuda, o por lo menos la solidaridad de EE.UU.. Más aún: hay incluso quienes consideran a Hezbolá como un clásico movimiento antiimperialista de liberación nacional. Ya las calles de UEropa se llenan de manifestaciones por “la paz”. Mañana se llenarán de manifestaciones en contra de Israel. El jeque Jasan Nasrallah calcula con esa posibilidad; sin dudas

En segundo lugar, Hezbolá, a través de una guerra externa, intentará unificar a la nación libanesa en su torno, algo que nunca podrá conseguir en tiempos de paz. Eso significa, ni más ni menos, que Hezbolá tratará de enlazar una guerra con un proyecto de toma de poder. Ya ese poder lo tiene militarmente; falta, empero, la parte política. Líbano es quizás el único Estado del mundo cuyo Ejército es notablemente inferior a un ejército local, como es el caso del de Hezbolá. En cierto modo, el verdadero ejército del Líbano, es el Hezbolá. El estatal no es más que una guardia uniformada de carácter ornamental. Quizás esa es la razón por la cual el Presidente del Líbano Fuad Seniora solicitó, el día 20.07.06, que la comunidad internacional colabore a desarmar al Hezbolá. Probablemente Seniora, con ese llamado, interpretaba el sentir de vastos sectores de la población libanesa, sobre todo cristianos y sunitas, quienes sienten que el Líbano ha sido secuestrado por Hezbolá. Pero ese, el de Seniora fue, en sentido estricto del término, un simple grito lanzado en el desierto.

La única fuerza que puede (y quiere, y debe) desarmar al Hezbolá es el ejército israelí. Pero al único país que al que Fuad Seniora no puede pedir auxilio, es precisamente Israel. Ni sunitas ni chiítas lo aceptarían. Eso significaría abdicar del poder político para dejar el camino libre a Hezbolá. No obstante, hasta ahora hay que consignar, que ni la población libanesa, mucho menos el gobierno del Líbano, han mostrado muchos deseos de plegarse a la dirección de Hezbolá. La permanente obsesión de las dictaduras de la región, relativa a que el mundo árabe e islámico se unirán en su entorno mientras más ataquen a Israel, tampoco se ha visto cumplida en este caso. Por el momento, ni el gobierno de Egipto, ni el de Jordania, ni el de Arabia Saudita, se muestran muy entusiasmados con la estrategia de Hezbolá, entre otras cosas, porque el “Partido de Dios” es chiíta, y en los ataques de Hezbolá a Israel ven, y con mucha razón, un medio de expansión del imperio persa- chiíta hacia regiones que “no le pertenecen”. Para la mayoría de los sunitas, el Hezbolá es la “cabeza de puente” del chiísmo en la zona sunita. Una de las claves de ese complicado puzzle parece pues encontrarse en Teherán. Otra clave, menor por cierto, se encuentra como siempre, en Palestina, mejor dicho en el Hamas.

Pero Hamas, sucesor legítimo del PLO de Arafat, sólo será una amenaza real si Israel no logra desmantelar el potencial bélico de Hezbolá, y por cierto, en un plazo relativamente corto.

La dirección de Hezbolá apuesta evidentemente a encerrar a Israel entre dos frentes. El chiíta de Hezbolá, y el sunita de Hamas. La apuesta no sólo es militar sino que también política. Una “guerra doble”, dirigida por Israel tanto al sunismo como al chiísmo, podría llevar a una alianza mucho más estrecha que la que hoy existe entre Irán y Siria, alianza que dejaría a Hezbolá en una situación privilegiada: nada menos que como vanguardia combatiente de todo el mundo islámico en contra el enemigo común: Israel.

La alianza Siria- Irán la necesita, por cierto, Siria más que Irán. El dictador sirio, Bashar Al-Assad no ha ocultado en sus discursos sus intenciones de reocupar el Líbano, después que las tropas sirias fueran expulsadas del Líbano como consecuencia de la revolución democrática que vivió el país (2005), cuyo detonante fue el asesinato del ex Primer Ministro Rafik Al- Hariri, adjudicado a los servicios secretos sirios. Después de la retirada de las tropas sirias del Líbano, la imagen de Siria como potencia regional ha quedado muy deteriorada en el mundo árabe. La de Assad también.

La clave está en Teherán

La apuesta del Hezbolá se dirige entonces hacia una guerra total, pues el compromiso abierto de Siria e Irán en la guerra del Líbano llevaría a EE.UU. a actuar directamente en contra de Irán y de Siria a la vez. En esa perspectiva, esa es también una apuesta de Hezbolá con el tiempo. El dirigente máximo del Hezbolá, Jasan Nasrallah, cuyo lema es “yo amo a la muerte”, no sólo es un teólogo enloquecido; es, además, un redomado táctico, tanto en cuestiones de política como de guerra. Jasan Nasrallah, sabe que Irán, pese a las cada vez más frecuentes alocuciones antisemitas del Presidente Ajmadinedchad, se encuentra en pleno proceso de negociaciones con Occidente respecto a su programa atómico Sabe, igualmente, que Occidente está dispuesto a hacer concesiones a Irán; pero también sabe que Occidente (en este caso EE.UU. y UEropa) quiere recibir “algo” en cambio. Un “algo”, quizás el primero de todos los “algos”, es que Irán renuncie a sus planes expansionistas más allá de su “espacio natural” y eso significa que deberá “dejar caer” al Hezbolá, abandonándolo a su suerte. Es decir, Jasan Nasrallah sabe muy bien que si las negociaciones entre Irán y Occidente resultan exitosas, Hezbolá y no Israel, como anuncia Ajmadinedchad, deberá desaparecer del mapa. En cierta medida, la iniciada por Hezbolá aparece entonces como una lucha por su propia sobrevivencia. Así se explica porque trata, por todos los medios, de forzar los acontecimientos, arrastrar a Irán y si es posible a Siria a una guerra total en contra de Israel y EE.UU., y así conservar, e incluso ampliar sus posiciones en el Líbano. La clave decisiva, se encuentra entonces, y definitivamente, en Irán. Como ha destacado Oliver Roy, autor del conocido libro L ‘Echec de l’Islam politique (Le SUEeil, Paris 1992).”Hasta el presente, cada uno de los conflictos en el Medio Oriente tenía su lógica propia; hoy se asiste a una articulación de todos esos conflictos, donde el elemento clave es la emergencia de Irán como una gran potencia regional y como potencia nuclear” (Le Monde 19.07.06). La misma opinión mantiene Joschka Fischer.

Para Fischer Irán no sólo es la pieza clave sino que, además, el país que ha resultado ganador, hasta ahora, en las confrontaciones que han tenido lugar en el mundo islámico. Y eso ha ocurrido no sólo porque EE.UU. sacó del camino al peor enemigo de Irán, Sadam Hussein, sino porque, mediante elecciones, permitió que los chiítas llegaran al poder en Bagdad, algo que jamás habría ocurrido sin la presencia directa de EE.UU. en Irak, lo que ha provisto a Irán de un enorme espacio de influencia adicional con el que, antes de la guerra en Irak, no contaba. En cierto modo, los chiítas de Irak deben el poder político a EE.UU.; y esa dUEda no es poco. Es cierto que las elecciones que llevaron a la presidencia al descentrado Ajmadinedchad en Irán, han significado un enorme retroceso en las conversaciones que antes de esas elecciones llevaban a cabo los chiítas iraníes con EE.UU. y con la UE, conversaciones que estaban destinadas a crear las condiciones para que Irán afirmara su poder regional, a cambio, por supuesto, de garantizar la tranquilidad a Israel (leáse: eliminando al Hezbolá). No obstante, poco a poco, los políticos norteamericanos han aprendido a diferenciar. Ajmadinedchad no representa a todos los estamentos chiítas, y el espacio para nuevas conversaciones, advierte Fischer, no está cerrado. Por lo demás, piensa el avezado político, sólo a través de un diálogo sostenido con el Irán, podrá ser evitada una hecatombe de dimensiones mundiales. Fischer sabe que la paz internacional sólo puede estar garantizada si en cada región determinados Estados-ejes logran ordenar en su torno a diseminadas partículas nacionales. Ese es el papel que le corresponde a Irán, y ese papel debe serle facilitado por Occidente, afirma Fischer.

La historia de los conflictos entre el Occidente democrático y el imperio soviético parece confirmar, por lo demás, la idea de Fischer. Sólo cuando Stalin fue “persuadido” por EE.UU. de que sus posesiones imperiales iban a ser respetadas a cambio de que renunciara a su fantástico proyecto de “revolución mundial”, es decir, que a él le iba a ser permitido que hiciera la revolución, pero “en un solo país”, recién ahí pudo ser evitada una nueva guerra mundial. Persuadir a los iraníes de que pueden convertirse en potencia regional, con un moderado y controlado proyecto nuclear, y que, además, puedan realizar su “revolución islamista”, pero “en un solo país”, no puede ser más difícil que lo que Truman, Churchill y después Kissinger, lograron respecto a la URSS.

Truman, Churchill, Kissinger. Pero, ¿hay gente como ésa alrededor (y al exterior) de Bush? Al parecer, como se ve el panorama mirando hacia el interior de la política norteamericana, esa deberá ser parte de la agenda del próximo gobierno. Siempre, por supuesto, que el Medio Oriente no explote antes.

En el contexto descrito, en medio de la guerra entre Israel y el Hezbolá, la alternativa de una paz duradera en la región no aparece visible. Es por eso que desde una perspectiva realista, antes de levantar la paz como radical alternativa, hay que evitar, por todos los medios, el escalamiento de la guerra. Todos queremos la paz. Pero para que esa paz sea posible, hay que evitar primero el escalamiento de la guerra. Y, como ya ha sido advertido, es en ese escalamiento donde el Hezbolá pone todas sus esperanzas.

Eso quiere decir al fin, que si el Hezbolá no es definitivamente derrotado por Israel, cualquier proyecto de paz duradera, no sólo en la región, también en el mundo, será una absoluta imposibilidad.


(*) Fernando Mires es chileno, Profesor de Política Internacional en la Universidad de Oldenburg, Alemania. Autor, entre otros, del libro Islamismo- La última guerra mundial. publicado por la editorial LOM de Chile el año 2005, y en publicación conjunta con la Editorial „Libros de la Araucaria“ de Argentina, el año 2006.

Israel y Líbano: la guerra accidental


Fuente: Infografía elaborada por el diario El Clarín de Buenos Aires
Extraido del blog del periodista Sr.
Libardo Buitrago
La guerra que acaba de estallar aparentemente sin advertencia entre Israel y Líbano resulta lamentablemente familiar. El derramamiento de sangre gratuito, la destrucción de vidas y hogares, la huida de los refugiados: todo esto ha sucedido antes de un modo muy similar y en los mismos lugares.

En 1982, un gobierno israelí envió tanques al centro de Beirut para aplastar al "Estado dentro de un Estado" de Yasser Arafat y su Organización de Liberación Palestina. Un cuarto de siglo después, la fuerza aérea israelí está pulverizando a Líbano para aplastar al Estado dentro de un Estado establecido por Hezbollá, el "partido de Dios" inspirado en Irán.

Aquella guerra anterior pareció en un principio una brillante victoria para Israel. Arafat y sus hombres debieron ser rescatados por los norteamericanos y escoltados al exilio en la distante Túnez. Pero la alegría de Israel no duró mucho. La guerra mató a miles de civiles palestinos y libaneses, junto con cientos de soldados israelíes y sirios. Causó años de gran miseria en Líbano y ninguna paz al final para Israel. Es probable que se vuelva a repetir el mismo ciclo.

Cómo ponerle fin

Una guerra que estalla accidentalmente no es necesariamente una guerra fácil de terminar. Esta es lo que los israelíes llaman una "guerra de opción". Olmert no tuvo que reaccionar del modo en que lo hizo. Pero ya que lo hizo, lo que está en juego es mucho mayor para ambos lados. Ya no se trata de orgullo herido o de la suerte de los soldados secuestrados.

Si Hezbollá es derrotado, puede perder su posición como poder más fuerte dentro del dividido Estado libanés, con consecuencias perjudiciales en la región para su auspiciador iraní y para su aliado sirio. Si fracasa Israel, muchos de sus habitantes pensarán que el muro de hierro del poderío militar que le ha permitido obtener la aceptación renuente de Medio Oriente será seriamente dañado.Es debido a estas apuestas tan altas que ambos lados han subido con tanta rapidez por la escalera de la intensificación de la lucha. El objetivo de Israel no es sólo lograr un empate, dañando a Hezbollá, para luego detenerse. Antes de detenerse, señala, quiere despojar a Hezbollá de su poder para que no pueda volver a atacar a Israel en el futuro. Eso significa destruir el arsenal de cohetes de Hezbollá aunque esté oculto en pueblos y bombardear sus "bunkers" aunque estén ubicados en los poblados suburbios residenciales al sur de Beirut. También significa cortar el suministro de Hezbollá, aún si el subsiguiente bloqueo por tierra, mar y aire deje postrada la economía de Líbano.

Si cientos de civiles mueren, y cientos de miles deben huir, así sea: en la guerra, de acuerdo a la filosofía de Israel, la moderación es una imbecilidad.

Hezbollá no piensa distinto. La "guerra abierta" declarada por Nasralá consiste en disparar cohetes indiscriminadamente sobre ciudades de Israel. Este país dice que mata a civiles accidentalmente, pero la disparidad en poder de fuego significa que los libaneses sufren mucho más. Esto es una locura y debería cesar. Es una locura porque la posibilidad de que Israel logre los objetivos que se ha propuesto con la guerra es algo que no tiene importancia en sí.

Por más castigo que le inflija Olmert a Hezbollá, no lo puede obligar a someterse de un modo que sus líderes y partidarios consideren una humillación. La primera invasión de Israel a Líbano se convirtió en su Vietnam y no tiene ningún deseo de volver a ocupar ese territorio.

Pero el poder aéreo por sí sólo no podrá jamás destruir todos los cohetes ni impedir que los soldados de Hezbollá continúen disparándolos. Ninguna otra fuerza externa parece capaz de hacer esta tarea en representación de Israel. En este momento, el único modo de desarmar a Hezbollá se encuentra dentro del contexto de un acuerdo que la guerrilla pueda aceptar.

El Presidente Bush no tiene ningún apuro por rescatar a Hezbollá. ¿Y por qué debería tenerlo?, se preguntará a sí mismo. Esta organización mató a cientos de "marines" norteamericanos en 1983. Forma parte de una alianza, que consiste también en Irán, Siria y Hamas, que trabajan en conjunto contra los intereses y amigos de los Estados Unidos. Israel pide más tiempo, tal vez una o dos semanas, para terminar con su demolición del arsenal de Hezbollá y crear un nuevo orden en Líbano. Y no se puede ocultar la tentación que siente EE.UU. a tomarse su tiempo.

Apúrense, por favor

Ése es un error. A Hezbollá no se lo puede eliminar. No se va a rendir formalmente. Gracias a su lucha ha obtenido la feroz lealtad de muchos chiitas libaneses y su pelea actual le aportará un mayor número de partidarios, aunque acabe perdiendo. La seguridad de Israel no aumentará destruyendo el resto de Líbano. Al debilitar al estado libanés, y su frágil pero bien intencionado gobierno, Israel sólo logra atenuar las ya leves restricciones que Líbano trata de imponerle a las acciones de Hezbollá.

Lo que se requiere ahora es encontrar un camino por el cual ambos lados puedan descender. Israel debería traer de vuelta a sus soldados, lograr que Hezbollá salga de su zona fronteriza y un compromiso de que no volverá a atacar. El ejército libanés o alguna fuerza neutral deberán entonces ocupar la frontera. Se debe encontrar algún modo de que Hezbollá acceda a que se hagan estos cambios sin que sea humillado. Lograr todo esto llevaría su tiempo, gran perspicacia y el pleno compromiso de Estados Unidos.

Las razones de Ehud Olmert y Hassan Nasralá

Al igual que en 1982, el actual conflicto comenzó con una insignificancia. Entonces, se debió al intento de asesinato de un diplomático israelí en Londres. En esta ocasión se debió a la decisión del líder de Hezbollá, el jeque Hassan Nasralá, de enviar a sus hombres a un operativo en la frontera israelí el 12 de julio, en el que mataron a varios soldados y capturaron a dos de ellos. Esto fue, alega Israel, un ataque no provocado sobre su territorio soberano.

Israel dice que el momento elegido para hacerlo -tres días antes de la cumbre del G-8 en San Petersburgo- no fue una coincidencia, que Irán usó a Hezbollá para distraer la atención de su sospechoso programa nuclear. Una explicación igualmente verosímil es que la guerra haya sido producto de un error.

Al lanzar su ataque, Nasralá no estaba haciendo nada nuevo. En los últimos años, Hezbollá ha efectuado varios ataques similares en Israel, sin mayores consecuencias. La razón, algo de lo que Nasralá se jactaba constantemente, era su arsenal de alrededor de 12.000 cohetes y misiles iraníes y sirios. Con ellos como elemento disuasivo, Nasralá se sentía en libertad para continuar con una guerra fronteriza intermitente contra su vecino mucho más poderoso, acumulando prestigio por resistirse al "ocupante" sionista. Aunque, en realidad, Israel se retiró de todo el territorio libanés hace seis años atrás. Ahora tal vez Nasralá esperaba la misma respuesta simbólica. Si fue así, erró su cálculo. Poco antes del secuestro de los dos soldados israelíes, el movimiento palestino Hamas montó un ataque audaz a Israel desde la Franja de Gaza, matando a dos soldados y secuestrando a otro.

Tal vez debido a que su pasado no militar requería que mostrara su fuerza, el nuevo Premier israelí, Ehud Olmert, decidió que esta doble humillación era más de lo que él podía sobrellevar o Israel tolerar, de modo que se decidió por la guerra. Para gran parte del mundo, ésta parece una respuesta locamente desproporcionada. Y así es, si se la compara con la ofensa. Pero si se la mide contra la amenaza que Israel siente frente a Hezbollá, tal vez no lo sea. Desde esa perspectiva, esta guerra no ha salido de la nada, inclusive si el momento de hacerla haya sido accidental.

Fuerza de peso

Desde la invasión de Israel en 1982, Hezbollá surgió como la mayor fuerza militar en el Líbano. Desde el año 2005, cuando la opinión pública libanesa y la diplomacia sacaron del país a los sirios, ha sido la fuerza más importante. No se la puede desarmar, como sostiene Israel santurronamente, por el ejército libanés oficial. Y Hezbollá ha mostrado poco interés en la Resolución 1559 del Consejo de Seguridad, que del mismo modo santurrón exhorta al desmantelamiento de todas las milicias libanesas (de hecho, hoy en día sólo queda una) pero no sugiere ningún modo sobre cómo practicarlo.

Hezbollá es un partido político, con presencia parlamentaria y en el gobierno de Líbano, pero su milicia no acata órdenes del gobierno. Ciertamente le presta mucha mayor atención a los consejos ideológicos y tácticos que recibe de Irán, su principal proveedor de armas y mentor. Los enredados arreglos políticos de su vecino tal vez no le sean de interés a Israel si no fuera por el hecho de que al proporcionarle a Hezbollá todos aquellos cohetes y misiles Irán ha transformado a una pequeña milicia en una amenaza estratégica para el Estado israelí.

Ninguno de los estados fuertes que comparten fronteras con Israel, como Egipto o Siria, se atreverían a aplastar las ciudades de Israel con cohetes. Un actor no estatal como Hezbollá, dentro de un Estado débil como Líbano, es mucho más fácil de persuadir. Hezbollá responde que necesitaba todas esas armas para usarlas a su vez como elemento disuasivo. Israel, después de todo, invadió Líbano y lo ocupó durante 22 años. Pero era algo totalmente irreal que Hezbollá pensara que con sus cohetes de reserva, sus soldados podrían cruzar hacia Israel impunemente.

(EL MERCURIO, 21 julio 2006)

De Hitler a Ahmadinejad

Por Egon Friedler

El 11 de julio ante la televisión de su país, el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad dijo: "Hoy se ha probado que los sionistas se oponen no solo al Islam y a los musulmanes. Se oponen a la humanidad como un todo. Quieren dominar el mundo. Incluso están dispuestos a sacrificar a los regímenes occidentales por su causa. Yo lo dije en Teherán y lo vuelvo a decir ahora a algunos países occidentales : dejen de apoyar a esta gente corrupta. Cuídense, la rabia de los pueblos musulmanes se está acumulando y pronto llegará al nivel de explotar. Si ese día llega, deben saber que las olas de la explosión no se limitarán a la región. Alcanzarán a las fuerzas corruptas que apoyan a este falso régimen."

Por su parte Hossein Shariatmadari, editor del diario conservador iraní "Kayhan" escribió el 17 de julio : "Los pueblos musulmanes y muchos otros pueblos piensan que en términos de geopolítica global, la entidad sionista que se llama estado de Israel ha impuesto su presencia parásita en la región con el apoyo de poderes arrogantes. Esta entidad inventa un nuevo crimen, sangrando hasta la muerte a mujeres y niños inocentes o convirtiéndoles en refugiados. A la luz de este problema es perfectamente obviamente que la lucha por eliminar a este régimen nefasto es no solo un deber religioso y nacional ineludible, sino también una causa universal que compromete a cada musulmán y hombre libre".

El 16 de julio, una intervención del líder iraní Ali Khamenei en la televisión iraní en la que expresó el apoyo de su país a la organización terrorista Hezbollah, culminó con los gritos de una multitud : "Hezbollah es victoriosa. Israel está condenada". (1)

¿Porqué ese odio? Israel no tiene frontera con Irán. No ocupa ningún territorio iraní ni tiene ningún conflicto histórico con ese país. Pero el antisemitismo es un arma todopoderosa en el mundo islámico. El furor del fascismo islámico iraní tiene un notorio parecido con el furor de Hitler en los años treinta del siglo pasado. Como Hitler, Ahmadinejad tiene un claro objeto de odio, los judíos. Por supuesto, se trata de una herramienta en una despiadada lucha por el poder en el mundo islámico. El sueño de Ahmadinejad es imponer la supremacía del Islam shiíta sobre la Sunna, con un golpe magistral: la erradicación de la tierra del maldito estado judío, con o sin bomba atómica. Y de allí a la jihad global contra los infieles solo hay un pequeño paso.

Más de un lector expresará su escepticismo ¿ Cómo hablar de la eliminación de Israel, la mayor potencia militar del Medio Oriente? ¿ Es posible que un país que está ejerciendo su poder abrumador de manera letal en el Líbano siquiera se plantee la posibilidad de ser destruido?

La teocracia iraní y varias organizaciones terroristas árabes no ocultan que ese es su objetivo y no hay duda de que no lo plantean en el campo meramente teórico.

Toda la inquietud internacional respecto a los planes nucleares de Irán está asociada con la posibilidad real y concreta de que Irán intente eliminar a Israel. El presidente Ahmadinejad ha hecho declaraciones una y otra vez de que Israel será destruida y no se esmeró en ocultar que es precisamente para ese fin que desea tener la bomba atómica.

Las diferencias de población, territorio y recursos naturales son abrumadoras. Irán es un país de 1.648.000 kilómetros cuadrados mientras Israel tiene tan solo 20.770. Irán supera los 70 millones de habitantes, mientras la población israelí es poco más de seis millones, de los cuales un millón son árabes.

Como Hitler, Ahmadinejad tiene sus creencias. Mientras Hitler creía en la supremacía de la raza aria, Ahmadinejad cree en el sagrado deber de imponer la supremacía del Islam shiíta. El líder iraní cree en el retorno del Mahdi, el duódecimo Imán desaparecido en el 940, que vendrá a imponer la justicia islámica en la tierra y ayudará a vencer a los infieles. Para apresurar su venida nada mejor que asestar un golpe mortal a los judíos, enemigos del profeta Mahoma.

Si no se tiene en cuenta esta peculiar manera de ver el mundo, es imposible comprender la crisis actual.

Desde que Yasser Arafat rechazó la oferta israelí de devolver la mayor parte de los territorios ocupados en el año 2000 a cambio de un acuerdo de paz y lanzó su violenta rebelión conocida como intifada, las críticas de distintos sectores en el mundo se concentraron precisamente en la presunta pretensión de Israel de retener esos territorios.

Pero en el Líbano no hay ningún territorio ocupado. Israel se retiró hace seis años. Existían todas las condiciones objetivas para establecer una frontera de paz, sin ninguna clase de choques ni de enfrentamientos. Lamentablemente en el territorio abandonado por Israel en el Sur del Líbano se estableció Hezbollah, una organización terrorista cuyo único fin es la guerra contra Israel, financiada, armada y controlada por Irán con apoyo logístico de Siria. Hace dos años, las Naciones Unidas reclamaron el desarme de Hezbollah pero la organización hizo oídos sordos a esta resolución. Con ello, durante los últimos años, pese a ocasionales escaramuzas, hubo una especie de acuerdo tácito de prescindencia de acciones hostiles. Al violar ese acuerdo y secuestrar soldados, en una acción destinada a abrir un segundo frente contra Israel luego de un secuestro similar en Gaza, Hezbollah de hecho lanzó al Líbano a una guerra a espaldas de su pueblo y su gobierno. Israel despertó a una amarga realidad. Había permitido desde demasiado tiempo que un grupo terrorista hostil, armado por una potencia regional con pretensiones hegemónicas, se prepare para una guerra contra Israel.

Veamos la situación en un contexto más general. ¿ Qué país del mundo toleraría que un grupo terrorista de un país vecino lo atacase sistemáticamente ante la inacción del gobierno responsable? ¿ Qué gobierno responsable aceptaría pasivamente provocaciones sistemáticas de una organización terrorista en un país vecino cuyo fin expreso es su eliminación como estado y el exterminio de su pueblo?

La situación de Israel es aún más comprometida por la acción de Hamas en la franja de Gaza. Al igual que Hezbollah, la ideología de Hamas postula en el Medio Oriente, lo que Hitler intentó hacer en Europa, una solución final con la eliminación de Israel. Al igual que en el Líbano es que una vez más el "mantra" de los "territorios ocupados" demostró su total falsedad. Los ataques contra Israel no cesaron pese al retiro traumático de los colonos israelíes en la Franja de Gaza el año pasado. Al contrario.

Una guerra es siempre algo terrible. Israel deberá cargar con la culpa de los sufrimientos y las muertes de civiles en el Líbano, que son consecuencia de una campaña contra una organización terrorista que de hecho secuestró a todo un país. Pero esa culpa se minimiza en comparación a la cínica política de Hezbollah de poner en peligro a la población civil al instalar sus armas y sus instalaciones militares en áreas densamente pobladas.

Nadie sabe cómo terminará la crisis actual. Pero si el Líbano no recupera su independencia y sigue siendo un peón involuntario de las aspiraciones hegemónicas iraníes, seguramente habrá crisis futuras no menos duras. Lamentablemente no existe demasiado margen para el optimismo.

Pero quizás pueda ayudar una reacción de la opinión pública mundial en contra del terrorismo, aunque tampoco al respecto podemos hacernos demasiadas ilusiones.

En la década del treinta siglo pasado los partidarios del apaciguamiento, en su mayoría conservadores , insistían en que las denuncias contra el Sr. Hitler eran falaces y sólo eran producto de las intrigas judías. Hoy el espectro es mucho más amplio. El nuevo fascismo, complaciente con el Islam fanático y violento, abarca un espectro más amplio y a menudo pretende tener inmaculadas credenciales de izquierda. Hay toda una internacional de los "distraídos del mundo" que aplaude a los regímenes más reaccionarios del mundo, hace la vista gorda cuando unos árabes matan a otros árabes como sucede a diario en Irak y en Sudán y sólo se preocupa por eventuales excesos en la lucha contra el terrorismo.

En esa compleja constelación política y bélica, una de las grandes ironías es que la izquierda israelí, la única auténtica y genuina en el Medio Oriente, es la única fuerza entre los actuales beligerantes que desea sinceramente la creación de un estado palestino, próspero y pacífico.

1) Datos de Memri, Middle East Media Research Institute

(Fuente: Brecha, Uruguay)

20 julio 2006

La guerra donde es injusto perseguir a los asesinos

Por Jaime Baitelman
Nunca en la historia de la humanidad un pueblo ha sido perseguido como el pueblo judío. Tampoco ninguno ha sido tan calumniado. Parece que el papel de víctima hubiera sido diseñado por un poder superior y en cada generación surgen nuevas formas de un antisemitismo que no muere porque cierta clase de ser humano tiene como necesidad casi espiritual odiar y calumniar.En este momento, se trata de trasladar ante la opinión pública mundial el papel de víctima al de victimario. El país que ha estado recibiendo cohetes durante 6 años, infiltrados, ataques traicioneros, hoy día es presentado como el agresor. No importa que el Hisbollah, el Hamas y sus apoyos de Irán y Siria sostengan públicamente que Israel debe ser barrido del mapa y cada judío, en cualquier lugar del mundo debe ser perseguido y aniquilado porque esos son los dictados de Alá, para poder acceder al dominio mundial del Islam que pregonan sus imanes en cada mezquita.

Ningún gesto de Israel en procura de la paz ha sido reconocido por esa famosa opinión pública mundial.
Hace seis años Israel dejó la franja de seguridad del Líbano. Un compromiso entre las partes obligaba al Líbano a desarmar a Hizbollah y mantener solo a su ejército en la frontera con Israel. Algunos cientos de cascos azules ayudarían a mantener la paz. Pero el horroroso resultado fue que en vez de retirarse, Hezbollah vió aumentada su fuerza en mas de diez veces. En vez de desarmarse, Hezbollah se vió equipado con esos miles de cohetes que hoy caen sobre Israel. El ejército del Líbano, se constituyó en la reserva del Hezbollah hasta que llegó el momento en que Israel dijo basta. Y cosa rara en este minúsculo país, todo el mundo estuvo de acuerdo.

Lo que es destacable en esta ola de violencia iniciada en la franja de Gaza es que los eventos que iniciaron el "ciclo" no se iniciaron en algún punto de la historia, sino que son hechos en tiempos muy contemporáneos. Todavía no han sido enterrados por los cientos de millones que gasta el aparataje de la propaganda árabe en mitificar los hechos.

Hace menos de un año, ante los ojos del mundo entero, Israel se retiró de Gaza. Se removió cada persona, cada soldado, se desmantelaron las casas, las instalaciones militares pero no el aparato productivo que quedó a beneficio de los árabes tales como invernaderos, y centros de investigación.
¿Y como respondieron los árabes? ¿Qué hicieron los árabes o palestinos, como se llaman ahora con el primer territorio palestino en la historia independiente del dominio otomano, inglés, egipcio, jordanos, todos los cuales rigieron ese territorio antes de los israelíes, sin ningún problema? El mismo día que los israelíes dejaron Gaza, los palestinos empezaron a disparar cohetes desde allí, sobre las poblaciones civiles en Israel. Y debe recordarse: No estaban disparando sobre asentamientos o instalaciones militares. Lo estaban haciendo sobre territorio que ya era israelí antes de la guerra de 1967, territorio que la comunidad internacional reconoce como legítima parte de Israel soberano, un estado miembro de las Naciones Unidas. Desde la retirada de Gaza, han caído miles de cohetes.

¿Qué razones pueden aducir? Antes de la retirada, los ataques a través de la frontera podrían haberse justificado con el mantra palestino usual de la ocupación, asentamientos o algo por el estilo. Pero ¿qué se puede decir ahora que la ocupación ha terminado?

Es el momento de informar. La gente está informada con verdades a medias o simplemente mentiras tendenciosas. No se ven desfiles ni protestas por los miles de muertos en Sudán, la esclavitud de jóvenes cristianos en Pakistán con fines sexuales, ni Dios no lo permita, discutir sobre la ley en trámite en Irán para que los miembros de las diferentes religiones, sean distinguidos por los fieles por el color de sus ropas. Pero Israel llena los medios todos los días.

Israel en este momento es el frente. Es peligrosa su democracia, su libertad, los derechos que como israelíes gozan los árabes que viven en Israel. Después vendrá, Inglaterra, quizás España, probablemente Francia. No en vano los terroristas que actúan internacionalmente tienen nombres como Emir Andalusí (el Príncipe de Andalucía).

Desde estas páginas llevaremos las noticias que la prensa por cobardía o ignorancia no menciona. De alguna manera esperamos la colaboración de toda la gente honesta y de buena voluntad.

¿De qué hablamos cuando decimos que hablamos de solidaridad?

Por Pilar Rahola [REVISTA EL TEMPS]
Algunas preguntas incómodas

Empiezo este artículo con la frase que me lanzó al sombrero un amigo de la izquierda auténtica, tan salvador del mundo como esclavo de sus dogmas de fe. Hablábamos de la enésima noticiadramática de Oriente Medio, y me dijo: "Lo que ocurre es que yo soy solidario con el dolor árabe". Me ahorro el análisis semántico del "yo" con aires de exclusividad, porque considero mucho más valioso el sentimiento de solidaridad que, con sinceridad incuestionable, me expresaba. Éste es, muy probablemente, el nudo gordiano del desencuentro que tenemos, muchos de nosotros, con la cuestión israelopalestina y, por extensión, con todo lo que atañe a la cuestión islámica. Tanto en el caso de Iraq como en el de Palestina, muchos de los jóvenes universitarios o periodistas, o muchos de los intelectuales comprometidos, se mueven por pautas de solidaridad, convencidos de que están defendiendo a las víctimas de sus verdugos. Y sin embargo, si ello es así, ¿por qué motivo me parecen tan estridentes algunos olvidos y resultan tan brutales algunas indiferencias? A manera de respuesta, planteo algunos de los agujeros negros que la pretendida solidaridad internacional esconde en el interior de sus propias miserias. Víctimas y verdugos, pero ¿todas las víctimas? Y, ¿todas las víctimas lo son? Plagiando a Raymond Carver preguntaría, ¿de qué hablamos cuando decimos que hablamos de solidaridad? Empecemos por el tema de Palestina.
Me parece lógico y exigible que el mundo se manifieste cuando mueren inocentes en Gaza. Pero ya no me resulta tan lógico que no se intente saber qué ha ocurrido, a tenor de la convulsión y complejidad que presenta el conflicto.
¿No existen terroristas que manipulan todo tipo de explosivos? ¿No existe el uso de una violencia generalizada que no tiene problemas en usar adolescentes para perpetrar matanzas? ¿No caen diariamente decenas de misiles en las proximidades de Ashkelón? De manera que antes de convertir el Tzahal israelí en una especie de escuadrón asesino, sin escrúpulos ni moral, sería necesario intentar conocer los hechos. Pero no es el caso. En realidad, nunca es el caso cuando se trata de Israel. Con un automatismo que no se genera en ningún otro acto luctuoso, la prensa da por hecho que es normal que Israel vaya haciendo matanzas indiscriminadas de civiles palestinos.

Los titulares eran explícitos: "otra matanza de civiles a manos del ejército", "el ejército vuelve a matar civiles", "como es habitual, Israel…" Y así, lo corriente es dar una imagen injusta, perversa y criminal del ejército democrático de un Estado democrático, sin ninguna voluntad de regirse por los códigos deontológicos de la profesión. Es probable que, como mi amigo, la prensa crea que está a favor de las víctimas y sacrifique el bien superior de la solidaridad al bien público de la información.

¿Seguro? Entonces, ¿por qué no habla nunca de los palestinos víctimas de la locura integrista? ¿Por qué no de las madres que tienen prohibido llorar la muerte de sus hijos suicidas? ¿Por qué no considera víctimas a los palestinos que soportan el Islam totalitario? Y, en un contexto más general, ¿por qué no habla de las musulmanas que luchan por su libertad, de las que quieren escoger a sus maridos, las que quieren emanciparse profesionalmente, las que quieren sertratadas como seres humanos dignos?

¿Por qué, esta prensa que cree que está al lado de las víctimas, no se interesa por las masacres islámicas en el Sudán, con sus miles de asesinatos? ¿Por qué no nos explica la terrorífica asfixia que sufren los ciudadanos del Yemen? ¿Por qué no considera víctimas a los pobres iraquíes masacrados por los terroristas integristas? De hecho, ¿por qué habla de insurgencia y no de terrorismo?

No. No es cierto. Mi amigo y sus muchos colegas no están interesados en las víctimas, sino sólo en aquellas que caen bajo balas israelíes o norteamericanas. Porque su motivación no es la solidaridad sino un estadio ideológico superior -aunque moralmente inferior-: lo que realmente les interesa es poder usar a las víctimas para estructurar, con convicción, el antioccidentalismo que les define. Relativismo moral camuflado bajo la pátina del izquierdismo solidario.

Neofascismo-antisemitismo-terrorismo

Por Gil Sinay

Han surgido en nuestro país en el último tiempo grupos que se califican de neonazistas, lo que ha provocado la reacción de quienes están dispuestos a combatirlos y está ocasionando una situación peligrosa para la convivencia pacífica de nuestra sociedad.

El neonazismo es una manifestación del renacimiento del antisemitismo que se ha expresado en diversas naciones.

En nuestro país, el antisemitismo ha sido siempre una planta exótica, incompatible con el sentimiento de la chilenidad y, cuando ha aparecido en nuestro medio, sólo se ha debido a influencias extrañas. Es el caso de la formación del Partido Nacional Socialista de González Von Marés surgido bajo la influencia del nazismo alemán y que se manifestó en forma ostensible contra la inmigración judía durante la Segunda Guerra Mundial.

Otra manifestación de antisemitismo, sin lugar a dudas, se ha debido a la influencia de los terroristas árabes que han llegado hasta a realizar actos de violencia contra instituciones judías.

Se ha hecho urgente la necesidad de dictar una ley que persiga y sancione la discriminación por motivos raciales; sin embargo, creemos que sería más efectivo que la ciudadanía adoptara una posición más activa en contra de la discriminación racial, principalmente en colegios y universidades, donde los educadores deberían realizar una campaña en contra de estas prácticas.

Estudios de opinión para medir la relación entre el grado de antisemitismo y el nivel educativo ha demostrado que a un mayor grado de educación disminuye el antisemitismo, y por ello insistimos en que una manera efectiva de combatir la discriminación no sólo debe reducirse a medidas legislativas y policiales sino que debe basarse principalmente en campañas educativas y de esclarecimiento a la opinión pública.

Es necesario demostrar en forma irredargüible la irracionalidad del antisemitismo que pretende basarse en la existencia de una amenaza judía, lo que no es más que una afirmación falsa e imaginaria. Una prueba de estairracionalidad es el caso de Japón donde ha habido manifestaciones antisemitas y sin embargo en ese país nunca ha habido comunidades judías.

Asimismo, debe explicarse la irracionalidad de las acusaciones que se esgrimen contra los judíos y que resultan contradictorias y que alimentan el antisemitismo.

Se dice que los judíos son:

– Exhibicionistas, pero también se los acusa de herméticos o secretistas.
– Que no se asimilan, pero otros dicen que sí lo hacen muy fácilmente.
– Que son muy religiosos, y hay quienes afirman que son materialistas y una amenaza para la religión.
– Que son incultos o, al contrario, que dominan los diversos campos de la cultura y de la ciencia.
– Que evitan el trabajo manual y, por otro lado, que son obsesivamente trabajadores.
– Que son miserables y, su opuesto, que son dilapidadores y ostentosos.
– Que son comunistas y otros, por el contrario, afirman que son capitalistas.

En todas estas manifestaciones, el lenguaje del antisemitismo es un diccionario de inconsistencias y de expresiones ilógicas.

La historia enseña que los países que han adoptado medidas antisemitas han sufrido las consecuencias de esta política que, en algunos casos, ha sido verdaderamente suicida.

El antisemitismo en la España de los reyes católicos, que decretaron la expulsión de los judíos y la subsiguiente caza, por la inquisición, de los nuevos cristianos o judíos convertidos, trajo como consecuencia el haberse privado de una clase dirigente que benefició a otros países como Holanda, donde la influencia de los refugiados judíos que se radicaron en Amsterdam y Rotterdam ocasionó un desarrollo acelerado de sus sectores financieros.

En nuestros días, el antisemitismo ha sido la ideología esencial del mundo árabe, que ha proclamado abiertamente la destrucción de Israel y el exterminio de sus habitantes. Y en esta campaña de destrucción, los árabes se han embarcado en cinco guerras, en varias intifadas y han gastado trillones de dólares en su propósito de destruir a Israel, lo que los ha conducido sólo al fracaso en la modernización y progreso de esas naciones.

El terrorismo árabe se ha hecho presente en nuestro continente con los ataques a la embajada de Israel y contra la sede de la AMIA en Buenos Aires, Argentina, hechos que significaron un trágico saldo de centenares de muertes y decenas de heridos. Estas acciones sólo demuestran que el terrorismo árabe no es exactamente un medio para obtener fines políticos sino que se ha convertido en fuente de expresión del antisemitismo.

La autoría de dichos crímenes se atribuye a los grupos islámicos integristas pro-iraníes que encuentran su mayor expresión en los discursos del demencial presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, que proclama abiertamente la destrucción de Israel y la negación del Holocausto.

Los grupos terroristas árabes más conocidos son:

• Hezbolá o Partido de Dios, organización libanesa que predica la guerra contra Israel, al que califica de "pequeño satán" y cuyo objetivo es el exterminio del Estado Judío.
Irán le proporciona gran parte de los fondos así como también el apoyo en armas.

• La Jihad Islámica, cuyas aspiraciones son la creación de un Estado palestino según las leyes del Islam y una lucha sin cuartel contra el Estado de Israel. Sus activistas son
extremistas religiosos que proporcionan la mayor cantidad de suicidas, porque atribuyen a la muerte una importancia mayor que a la vida.

• Hamas, movimiento de resistencia islámica que combina su visión religiosa con los ideales nacionalistas palestinos.
El terrorismo árabe manifiesta su rechazo implacable a los acuerdos de paz entre Israel y la OLP a través de acciones violentas.
En el momento en que en ciertos países de Occidente hay brotes de antisemitismo y al mismo tiempo el conflicto con los palestinos no ha cesado, es reconfortante observar
ciertas actitudes que llaman a detener el odio ante estas manifestaciones.
El Papa Benedicto XVI, reunido con el principal Rabino de Roma Ricardo Di Segni en el Vaticano, expresó su dolor y preocupación por los nuevos brotes de antisemitismo y
dijo que judíos y cristianos tienen la responsabilidad de cooperar para alentar la justicia, el amor y la libertad, y que debemos combatir el odio, la discriminación, las injusticias
y la violencia.
Es pues urgente que en nuestro país se adopten medidas que contrarresten la acción nefasta de los grupos neonazis.

(LA PALABRA ISRAELITA, 30 junio 2006)